El problema no reside solamente en que la tasa de mortalidad se haya multiplicado por cuatro en un lustro, sino también en que los síntomas de los animales son preocupantes.
Según Muriel Portiron, responsables de una explotación de Nantes, sus vacas se comportan de forma extraña desde que en 2012 se instaló un parque eólico: "Hay días en los que las vacas no quieren comer ni beber".
Además, están constantemente cansadas y muestran un comportamiento muy extraño". Igualmente, desde la granja vecina aseguran que el temperamento de sus animales también cambió. Siempre por lo informado por la BBC
The Telegraph que toma datos de ganaderos de otras partes de Francia achacan el problema a la electricidad que detectaron en el agua o en el suelo.
Según uno de ellos, el voltímetro que clavó en el suelo le dio una diferencia de potencial que confirmaba su hipótesis: la torre de tensión, la antena de telefonía y el parque eólico situado a pocos kilómetros de su granja podían ser los responsables de la muerte de las 200 reses.
A pocos kilómetros de allí, en La Prénessaye, otro ganadero asegura que sus ejemplares parieron terneros muertos y ciegos por el mismo motivo.
La Organización por la Seguridad Eléctrica en las Granjas Francesas realizó varios exámenes en explotaciones como la de Nantes y los resultados finales no dan la razón a los ganaderos.
Según cuenta su presidente a la BBC, "no hay explicación" relacionada con la seguridad eléctrica que fundamente la muerte de los animales.
Y, claro, este tipo de resoluciones tan alejadas de las evidencias que reportan los ganaderos no hace más que elevar el tono conspiranoico de todo este fenómeno.
Si bien es muy improbable que los aerogeneradores tengan algo que ver, en base a la ciencia disponible, el fenómeno es real. Y sus muertes, un misterio.