"Es casi el cuerpo del cohete, si entendí bien. Está casi intacto", agregó, y detalló que el reingreso a la atmósfera está previsto "alrededor del sábado".
Tras la separación del módulo espacial, el lanzador comenzó a orbitar el planeta en una trayectoria irregular, perdiendo altura lentamente, haciendo casi imposible cualquier predicción sobre su punto de entrada a la atmósfera, y por tanto de su punto de caída.
Es posible que se descomponga al entrar en la atmósfera, dejando solo escombros pequeños para chocar.
Y si permanece intacto, siendo el planeta un 70% de agua, hay una buena posibilidad de que el cohete caiga en el mar, aunque no es seguro. Podría estrellarse contra un área poblada o contra un barco.
Cuando se le preguntó sobre la posibilidad de que los desechos espaciales sean destruidos, y si áreas terrestres están en riesgo, el portavoz del Pentágono respondió que era "demasiado pronto" para decirlo.
"Es demasiado pronto para saber adónde irá y si hay algo que hacer", dijo.
Esta no es la primera vez que China pierde el control de una nave espacial en su regreso a la Tierra. En abril de 2018, un laboratorio espacial Tiangong-1 se desintegró al reingresar a la atmósfera, dos años después de que dejara de funcionar.
Mientras, en 'Twitter' la noticia ya tuvo sus repercusiones: