Ethiopian Airlines fue fundada al terminar la 2da. Guerra Mundial con el apoyo de la estadounidense TWA, y su vuelo inaugural fue en la ruta Adís Abeba-Nairobi, la misma que cubría hoy el 737 accidentado con el código de vuelo ET 302.
Entre los primeros aviones utilizados por la compañía destacaron los DC-3, bimotores excedentes de la guerra, que las compañías aéreas de medio mundo aprovecharon para iniciar su expansión en la segunda mitad de los años '40.
"El nuevo espíritu de África" es el slogan de Ethiopian Airlines en 2019, la aerolínea que ha sufrido un accidente de uno de los aviones más nuevos de su flota: un Boeing 737-8MAX con tan solo 4 meses de servicio. Este aparato recién entregado por el constructor estadounidense a la compañía etíope se ha estrellado pocos minutos después de iniciar su vuelo entre el aeropuerto internacional de Bole en Adís Abeba y el Jomo Kenyatta, en Nairobi, Kenia.
La frase publicitaria que acompaña a la publicidad y los comunicados de Ethiopian Airlines no es vacía, puesto que esta compañía es un símbolo de otra manera de entender la aviación en el continente africano, donde algunos países arrastran una fama de precariedad y seguridad limitada, hasta el punto que una docena de estados como Angola, Sudán, Guinea Ecuatorial o Libia tienen algunas o incluso todas sus compañías aéreas vetadas en el espacio aéreo de la Unión Europea, al estar incluidas en la célebre lista negra elaborada por la Comisión Europea.
Entre los fallecidos, de más de 30 nacionalidades distintas según la compañía, se encuentran además 32 kenianos, 9 etíopes, 18 canadienses, 8 italianos, 8 chinos, 8 estadounidenses, 7 británicos, 7 franceses, 6 egipcios, 5 holandeses, 4 indios, 4 eslovacos, 3 austriacos, 3 suecos, 3 rusos, 2 marroquíes, 2 polacos y 2 israelíes. También han muerto pasajeros (uno de cada país) de Bélgica, Indonesia, Somalia, Noruega, Serbia, Togo, Mozambique, Ruanda, Sudán, Uganda y Yemen. Cuatro de las personas a bordo se habían registrado en el vuelo con pasaporte de Naciones Unidas, y no se han hecho públicas de momento sus nacionalidades.
La nave volaba hacia la capital de Kenia, Nairobi, cuando el piloto detectó problemas y pidió permiso para regresar al aeropuerto de partida, según ha afirmado el presidente de la compañía aérea, de propiedad estatal.