La matanza de los animales durará cinco días y se llevará a cabo en los territorios de Anangu Pitjantjatjara Yankunytjatjara (APY), una extensa zona administrada por un gobierno local (AGL) aborigen ubicada en el extremo noroeste de Australia Meridional. No es la primera operación de este tipo, aunque sí en ese estado.
"Estas manadas en busca de agua ponen en riesgo a las comunidades aborígenes de los territorios de la APY y a la ganadería", explicó el comité ejecutivo de los territorios de la APY en un comunicado.
El Ministerio de Medio Ambiente del Estado, que defiende el sacrificio de los camellos, explicó que la sequía también causó "graves problemas para el bienestar animal", ya que muchos de estos animales murieron de sed o resultaron heridos en enfrentamientos al competir por fuentes de agua.
"En algunos casos, los cadáveres de animales muertos contaminaron importantes fuentes de agua y sitios culturales", informó el vocero del ministerio.
Los camellos fueron introducidos en Australia en 1840 por los colonos británicos para explorar o transportar mercancías y bienes antes de la construcción del ferrocarril. Una vez puestos en libertad en el interior del país (el Outback), donde no existen depredadores naturales, los camellos se reprodujeron y se convirtieron en una plaga que contamina fuentes de agua y amenaza zonas vulnerables y a la flora y fauna.
Según estimaciones oficiales, Australia cuenta con más de un millón de ejemplares en las zonas desérticas centrales, la mayor población de camellos salvajes del mundo.
En los territorios del APY, los habitantes vivieron durante mucho tiempo domando y vendiendo estos animales salvajes. Pero esta actividad económica se volvió imposible debido a la cantidad de camellos que se están agrupando en las pocas fuentes de agua que sobreviven a la sequía, según el ministerio.
Esta situación motivó la decisión de eliminar 10.000 ejemplares. El canal público ABC informó que los camellos serán sacrificados y sus cadáveres quemados lejos de los pueblos.