La pandemia por coronavirus afecta al mundo entero y a todos los sectores económicos. En este caso, las quejas vienen por parte de los comerciantes de lencería en Francia que adoptaron una forma bastante peculiar de protestar: enviarle ropa interior al primer ministro Jean Castex para que permita su reapertura.
Desde el comienzo de esta semana, la oficina del funcionario recibió bombachas de todo tipo, incluso de encaje, desde todo el país, junto con una nota en donde se le solicita que los negocios de lencería puedan volver a levantar sus persianas.
La campaña de protesta se llama "Action Culottée", un juego de palabras que se traduce como "acción descarada", y fue lanzada por Facebook por los dueños de las tiendas de lencería.
Cuando Francia entró en su tercer confinamiento nacional a principios de abril debido a los crecientes contagios de covid-19, muchos comercios considerados "no esenciales" tuvieron que cerrar sus puertas.