El cardenal de origen salesiano Bertone heredó al cardenal Angelo Sodano, actual decano del colegio cardenalicio, cuando éste cumplió 79 años y había muerto Juan Pablo II. Precisamente Joseph Ratzinger, quien había sido jefe de Bertone en la Congregación para la Doctrina de la Fe (ex Santo Oficio), hizo secretario de Estado a Bertone, hasta entonces arzobispo de Génova.
Así, Bertone un caso especial: no provenía de la diplomacia vaticana sino de una relación personal con el Papa.
Bertone recibió duras críticas durante las Congregaciones generales antes del Cónclave papal, y luego varias de ellas fueron reiteradas a Jorge Bergoglio cuando ya era el papa Francisco.
Es el tiempo de Pietro Parolin, quien dejó Roma hace 4 años, cuando fue ordenado arzobispo por Benedicto XVI y enviado a Venezuela como Nuncio, después de haber sido, durante 7 años, "viceministro del Exterior" vaticano.
Parolin se convertiría en el más joven de los que han ocupado el puesto desde la época de Eugenio Pacelli.
Si se confirma la noticia, el nombramiento de Parolin ofrecerá nuevos indicios para imaginar cuál será el camino que la Iglesia de Roma emprenderá en los próximos años. Para darse cuenta de esta dirección, basta observar los momentos clave de la aventura humana y cristiana del actual representante pontificio en tierra venezolana.
En verano de 1983 entró a la Pontificia Academia eclesiástica. En 1968 obtuvo la licenciatura en Derecho Canónico con una tesis sobre el Sínodo de los Obispos.
Después partió hacia la que sería su primera misión: 3 años en la nunciatura de Nigeria, a los que seguirían otros 3 (de 1989 a 1992) en la nunciatura de México.
En 1992, Parolin fue llamado a Roma para trabajar en la segunda sección de la Secretaría de Estado, en el contexto del colapso del bloque comunista y de los efectos de la primera Guerra del Golfo. Como líder de la diplomacia pontificia estaba el cardenal Angelo Sodano, que en diciembre de 1999 sustituyó a Agostino Casaroli.
En 2002, Parolin fue nombrado subsecretario de la segunda sección de la Secretaría de Estado, la que se ocupa de las relaciones con los estados. Como “viceministro del Exterior” vaticano, se ocupó de los casos delicados sobre las relaciones de la Santa Sede y Vietnam (que, gracias a su intervención, fueron paulatinamente acercándose al establecimiento de la plena relación diplomática) y sobre las cuestiones jurídicas pendientes entre el Vaticano e Israel.
Después, en verano de 2009, Parolin fue nombrado nuncio en Caracas, en donde tuvo que vérselas con el caudillo Chávez y sus relaciones borrascosas con la jerarquía católica local. El 12 de septiembre de ese año, Parolin recibió la ordenación episcopal de manos de Benedicto XVI. Acababa de explotar el “caso Boffo”: las escaramuzas entre grupos de intereses en el Vaticano, motivo real de la renuncia del papa Ratzinger.