Cada uno de los devastadores terremotos de la década de 2000 atrajo una enorme cobertura de los medios y requirió grandes esfuerzos de reconstrucción y reactivación económica.
Una secuencia similar había ocurrido en la década de los sesenta.
Para determinar si las secuencias de los años sesenta y dos mil pueden atribuirse al azar los investigadores examinaron el tiempo transcurrido entre los terremotos mayores -con magnitud de 8,3 o más grados en la escala Richter- en intervalos de un año a lo largo de un siglo.
En su trabajo compararon listas simuladas de grandes terremotos y la lista de los realmente poderosos durante ese período con los intervalos de sismos que podía esperarse de un proceso aleatorio.
Así determinaron que los intervalos de grandes terremotos en la vida real son similares a los que podrían esperarse de un proceso al azar, es decir, que los riesgos globales de terremotos grandes son constantes en el tiempo.
A excepción de los temblores secundarios en la región de un terremoto, las probabilidades de que ocurra otro sismo mayor no están relacionadas con los sismos en otras partes del planeta.
"Esto puede ser decepcionante para los investigadores que pensaban que el contagio global entre terremotos serviría para predecir la actividad sísmica más grave", añade el artículo.
"Pero también hay buenas noticias después de una década de destrucción", señalaron los investigadores.
Si los terremotos más grandes del mundo ocurren al azar, entonces es poco probable que el número específico de sismos en una secuencia dentro de un período corto se repita de manera similar a lo largo de cien años.
Terremoto en Perú
Aunque no hubo víctimas ni daños materiales, el fuerte sismo –de 6.4 grados en la escala de Richter– que se produjo la madrugada de ayer en la ciudad de Pucallpa generó momentos de desesperación entre los pobladores de dicha localidad, donde no es usual que se produzcan movimientos bruscos de la tierra.
Según el Instituto Geofísico del Perú (IGP), el epicentro del temblor se localizó a 47 kilómetros al sureste de la ciudad de Pucallpa y se sintió con gran intensidad en las regiones Ucayali y Huánuco, así como en los departamentos de Áncash, Junín, Pasco, San Martín y Loreto. El movimiento telúrico también fue percibido en algunas zonas del norte del país e, incluso, en Lima, aunque con poca intensidad.
Tras el fuerte remezón, que ocasionó la interrupción transitoria de las comunicaciones y obligó a los pobladores a salir a las calles para ponerse a buen recaudo ante una posible emergencia, personal del Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) recorrió diversas localidades de las provincias de Coronel Portillo, Padre Abad y Purús y descartó cualquier daño en las viviendas.
El funcionario del Indeci Carlos Castro afirmó que la gran profundidad que tuvo el sismo (150 kilómetros) disminuyó la intensidad del mismo y evitó que se produjera un desastre mayor.