"Lo único que hace la naloxona es permitir que la gente viva", dice Nathan Smiddy, un treintañero ex adicto que forma parte de un grupo de voluntarios que sale a las calles para educar y prevenir la concurrencia de cuadros de sobredosis, además de concientizar sobre la fatalidad de consumir drogas, portando consigo miles de kits de Narcan.
Socorristas, asociaciones comunitarias y organizaciones que trabajan con personas sin techo y en situaciones vulnerables bajo la tutela estatal, distribuyen gratuitamente la naloxona.
image.png
"Lo único que hace la naloxona es permitir que la gente viva", dice Nathan Smiddy.
“Un medicamento con el poder de salvar vidas" que "todos pueden usar sin capacitación ni autorización médica", así lo explicita los Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades. De hecho, en las escuelas de California y en las máquinas expendedoras de las cárceles de Los Ángeles, el Narcan está disponible.
El antídoto de los opiáceos a merced de los convictos, tiene que ver con datos estadísticos que reportan que entre 2019 y 2020, la mitad de los ex presidiarios fallecidos tras recuperar su libertad, murieron por sobredosis de opioides, según el Departamento de Servicios de Atención Médica del estado.
Con una inversión estatal de US$52 millones con fondos federales y centrales, California logró revertir 100.000 sobredosis con la entrega de 1,5 millones de unidades de Narcan desde el Proyecto de Distribución de Naloxona a cargo del Departamento de Servicios de Atención Médica de California, así lo reveló BBC.
"Les diría que lo único que hace la naloxona es permitir que la gente viva. No puedes cambiar tu vida si estás muerto. Es cuestión de tener compasión y empatía", sostiene Smiddy, quien lleva ocho años “limpio” y que actualmente trabaja ad honorem con A New PATH (por Parents for Addiction Treatment and Healing, o Padres para el Tratamiento de la Adicción y la Cura).
Por un costo de US$3 en la versión inyectable de la naloxona, o por US$47,50 que es el valor del spray nasal Narcan, un kit de dos dosis, se previene una muerte por sobredosis.
El californiano Nathan Smiddy, como ya lo hemos mencionado, sobrevivió a una sobredosis por oxicomorfa, a sus diecinueve años, y gracias a la llegada rápida del servicio de emergencias volvió a la vida. "Es como si de repente alguien pulsara el interruptor y te quedaras a oscuras. Aunque la reflexión la hago ahora, porque en ese momento no me daba cuenta de nada", explicó el joven.
Ahora, el treintañero estadounidense no solo trabaja entregando kits de naloxona a adictos, marginales o vulnerados, como voluntario junto A New PATH, también lo hace acompañando a Humanity Showers, ONG que ofrece duchas higiénicas a personas en situación de calle.
Cuatro días a la semana, Smiddy alias Narcan Nate –apodo por su labor desinteresada en la lucha contra las muertes por sobredosis-, camina por los suburbios en busca de algún necesitado de ayuda, entregando las cajitas de Narcan, y enseñándoles al público a identificar sintomatología de sobredosis y cómo proceder con la naloxona para salvar vidas. "Tenía la cabeza totalmente caída. El tipo ni asentía. Se le había puesto la piel azulada, tenía las pupilas contraídas, muy chiquitas, y le costaba respirar. Era una respiración esporádica, se ahogaba. Tenía el estertor de la muerte", rememoró Smiddy ante BBC, primera vez que presenció una sobredosis.
Más contenido en Urgente 24:
La serie turca que explotó en Netflix sobre lazos familiares
¿Por qué recomiendan esta hierba para la disfunción eréctil?
Qatar 2022 vs. Brasil 2014: Explotó el rating, asistencia récord y NYTimes destrozó a Rodrigo De Paul
Trenes Argentinos: Nuevo tren rápido a destino muy demandado
Las 15 mejores películas de todos los tiempos, según IMDb