La campaña electoral terminó con actos masivos de los dos principales rivales, con una tendencia consolidada en las encuestas que le dieron a Lacalle una intención de voto que ronda el 50% frente al 42% a 44% de Martínez.
En su cierre de campaña, Lacalle Pou, de 46 años, recordó el resultado electoral de la primera vuelta celebrada el 27 de octubre, en el que los partidos de la oposición obtuvieron el 56% de los votos, y dijo que eso mostró la intención popular de que exista un alternancia en el gobierno.
Nada más conformarse, la “coalición multicolor” él publicó un programa común destinado a tranquilizar a los electores centristas, en el Partido Colorado, que garantizó que no se derogarían las leyes promovidas por el Frente Amplio para despenalizar el aborto, permitir el matrimonio homosexual o proteger a las personas trans.
El documento hizo énfasis en uno de los grandes temas de la derecha, la inseguridad pública, con una gran batería de medidas, como la ampliación del concepto de legítima defensa para policías y militares, que la izquierda ha calificado de “política del gatillo fácil”.
“Fue el pueblo, que no perdió la capacidad de indignarse y dijo ‘quiero sacudirle la modorra al gobierno y lo quiero cambiar’”, sostuvo Lacalle, rodeado de varios líderes de otros partidos que apoyan su candidatura. Por su parte, Martínez, el exjefe de gobierno de Montevideo de 62 años, insistió en la falta de certeza que significa una coalición de cinco partidos y aseguró que el único motivo de su unidad es “sacar del gobierno al Frente Amplio”.
Junto a varios referentes de centroizquierda, entre quienes se encontraba el expresidente José Mujica, Martínez aseguró que la oposición impulsa “recetas fundamentalistas” que pueden llevar a Uruguay a “terminar como en Argentina, como en Brasil, como lo que está pasando en nuestra dolida América Latina”.
Los primeros resultados de la votación se conocerán pasadas las 20:30 hora local.
Si bien Uruguay presenta uno de los panoramas políticos más estables de la región, su economía muestra señales de estancamiento, con un crecimiento de apenas el 0,1% del Producto Interno Bruto (PIB) en el segundo trimestre del año, impulsado fundamentalmente por la agricultura, informó el Banco Central.
En el mismo período, el desempleo se ubicó en 9,2%, levemente por encima del 8,5% registrado en el mismo lapso de 2018, mientras la inflación acumula un 8,36% en lo que va de 2019, según datos del Instituto Nacional de Estadística de la Presidencia.
En materia económica, el programa es vago, con promesas de cambios impositivos para el sector agrícola, tradicional apoyo del Partido Nacional, así como medidas de ahorro presupuestario que no afectarían a los programas sociales.
El Frente Amplio esperaba atraer a sectores del centro asustados por los ultras de Cabildo Abierto o desconfiados de la propuesta programática de la coalición conservadora. Pero, tal como señala el politólogo Daniel Chasquetti, “los votantes no parecen ver como peligroso a este nuevo partido, no lo calibran como extrema derecha y no lo asocian con otros fenómenos similares en Latinoamérica o el resto del mundo”.