El 1er. paso, cuya fecha no especificó, será la notificación al bloque comercial del sur sobre la aplicación del protocolo de adhesión y la presentación de los requerimientos de Ecuador, agregó.
Entre ellos mencionó la necesidad de destrabar barreras no arancelarias para aumentar las exportaciones, la flexibilización del arancel externo común debido a que Ecuador necesitará excepciones, la flexibilización de las normas de origen en productos sensibles, la posibilidad de acceso a las inversiones del Banco del Sur y Fondo de Convergencia del Mercosur, y, fundamentalmente, una salvaguardia cambiaria que le de flexibilidad para manejar aranceles y la política comercial ante una posible devaluación de las monedas del bloque, considerando que Ecuador maneja el dólar como medida de cambio.
"No perdemos absolutamente nada", especificó el mandatario y recordó que "hasta que no se acuerde todo, nada está acordado", por lo que en caso de que no se logren beneficios para el país andino se podrá dejar insubsistente el trámite.
Correa enfatizó que ni el acuerdo con la Unión Europea ni con el Mercosur podrán concretarse en "cualquier condición" sino que primará siempre la protección al empleo, la empresa y la productividad nacional, acotó.
El secretario de Planificación Nacional, Fander Falconí, destacó en el mismo espacio la potencialidad de la zona Mercosur, pues "estamos hablando de la quinta economía del planeta", con unos 286 millones de habitantes.
Falconí resaltó por ejemplo que según estudios iniciales la existencia de un arancel común con Mercosur tendría un "impacto positivo" en recaudación tributaria por más de 600 millones de dólares, aunque aclaró que el fin de los acuerdos comerciales es prospectivo, es decir, tiene que ver con los beneficios que a futuro deje para el país dicho convenio.
El funcionario agregó que la política comercial de Ecuador si bien incluye a países como China, India, Estados Unidos, la Unión Europea, también requiere mirar al sur pues América Latina es una "economía en expansión".
Las negociaciones entre Ecuador y la UE se suspendieron en 2009, por un litigio en torno al impuesto fijado para el ingreso de banano al mercado europeo, mismo que se superó tras un dictamen de la Organización Mundial del Comercio.
Tras una reciente gira de Correa por países europeos como Alemania, Italia y España el canciller Ricardo Patiño anunció que el avance es positivo y se esperaría retomar los diálogos en las mesas de negociación hacia septiembre.
Correa, un economista de izquierda, ha rechazado los tratados de libre comercio a los que califica de "bobo aperturismo" por considerar que son perjudiciales para la industria nacional. Sin embargo, se ha mostrado de acuerdo con convenios de asociación que vayan más allá de lo comercial y respeten las asimetrías de las economías andinas.