“Todos estos días le hemos dado las bendiciones, abrazos, oraciones, estampitas que Uds. con tanto amor le mandan. Él las agradece con más amor”, añadió el canciller venezolano, que está de visita en la isla.
La visita de Jaua, Maduro y Flores se conoció el jueves, cuando el gobierno venezolano difundió unas fotografías de los tres dirigentes junto a dos imágenes religiosas que llevaban de regalo a Chávez. No se sabe exactamente cuándo llegaron a la isla, cuándo planean volver a Venezuela, ni qué temas tocarían en su reunión con el presidente.
Chávez, de 58 años y operado el pasado 11 de diciembre en Cuba de una recurrencia del cáncer que le aqueja desde 2011, no aparece en público desde que partió a la isla caribeña, un día antes de su intervención quirúrgica.
En las últimas semanas el gobierno ha insistido en que Chávez -que ha recibido las visitas de responsables oficialistas en varias ocasiones- va en “franca” mejoría y cada vez más incorporado a sus funciones de gobierno.
Según dijo Maduro el pasado viernes, Chávez “cerró” el ciclo postoperatorio tras la cirugía y ahora está en “una nueva fase de tratamientos” contra el cáncer.
A raíz de su nueva recaída, Chávez no pudo asistir el 10 de enero a su toma de posesión, tras ser reelegido en octubre. El acto fue pospuesto indefinidamente con el aval del Tribunal Supremo de Justicia, que dictaminó que el mandatario jure cuando esté en condiciones.
Chávez goza desde diciembre de un permiso de la Asamblea Nacional, de mayoría oficialista, para ausentarse de forma indefinida del país hasta que se recupere.
Acusan a la oposición
Un síntoma claro del clima preelectoral que se vive ya en Venezuela es que el gobierno chavista aceleró la campaña para desacreditar a la oposición, acusándola de corrupción en un momento en que crecen las dudas de que la revolución socialista pueda sobrevivir sin el presidente Hugo Chávez como su cabeza.
Los dirigentes del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) prometieron profundizar sus investigaciones sobre supuestas irregularidades financieras que, según ellos, podrían incluir al líder de facto de la oposición, Henrique Capriles Radonski. Hasta ahora, su campaña consistió en desplegar cheques que aseguran fueron pagados a políticos de la oposición sin que sean declarados o sometidos a impuestos, tal como exige la ley.
La oposición sostiene que los cheques, por sumas que van desde el equivalente a US$ 1.000 a US$ 50.000, no constituyen prueba de corrupción. Afirma que el gobierno es culpable de irregularidades similares pero de mayor escala.
Las acusaciones llegaron después de que los líderes de la oposición exigieron una explicación de cómo un ex oficial iraní llegó a tener en sus manos un cheque por el valor de US$ 70 millones que fue detectado por la aduana alemana.
Después de ser interrogado en el aeropuerto de Düsseldorf el 21 de enero tras arribar desde Turquía, Tahmasb Mazaheri, el presidente del banco central de Irán, dijo a las autoridades que el cheque por 300 millones de bolívares emitido por el estatal Banco de Venezuela era para la construcción de 10.000 viviendas financiadas por el gobierno venezolano.
La oposición con frecuencia critica la endémica corrupción dentro del gobierno. Venezuela es el país más corrupto de América latina, según el informe anual de Transparency Internacional del año pasado.
El martes Diosado Cabello, presidente del Congreso y cercano aliado de Chávez, describió al principal partido de la oposición, Justicia Primero, y del cual Capriles es también miembro, como "una asquerosa mafia" durante una acalorada sesión en el Congreso. Mostró frente a las cámaras de televisión la ampliación de cheques pagados a tres miembros de Justicia Primero, lo que provocó feroces respuestas de la oposición, que hace tiempo acusa a Cabello de abusar de su cargo público para enriquecerse.
La oposición sostiene que las sumas comparativamente chicas que se le entregó a los políticos fueron aportes privados de familias y amigos para financiar las campañas electorales. Y también acusa a los candidatos socialistas del uso ilegal de fondos públicos para financiar sus campañas.
Richardo Mardo, uno de los tres diputados de la oposición que son blanco de los socialistas, contó que el PSUV le ofreció dinero para que abandone su partido y se una a las fuerzas pro-gobierno. Según él, le dijeron que si no aceptaba, llegarían las acusaciones de corrupción. "El centro de la cuestión es que el gobierno quiere permanecer en el poder más allá de Chávez y necesitan deshacerse de Capriles y de Justicia Primero. Después irán tras el resto de la oposición", dijo Mardo.
Advirtió que en "las próximas horas" los diputados de la oposición podrían terminar en prisión sin juicio previo, después de que Pedro Carreño, diputado de PSUV (que es presidente de la comisión anticorrupción del Congreso) pidió al fiscal la detención de los tres diputados de la oposición acusados de corrupción.
Pasaron dos meses desde que Chávez fue sometido a una operación ligado al cáncer que padece. Y crecen los rumores de que podría verse obligado a ceder el poder, por lo que en el país habría nuevamente elecciones presidenciales.