El consejero presidente del Instituto Federal Electoral, Leonardo Valdés Zurita dijo que “El Pacto debe entenderse como un compromiso de todas las fuerzas políticas para cada respetar en cada ámbito electoral y tipo de elección, la voluntad de los ciudadanos emitida en las urnas”.
Desde el gobierno federal, aseguran que existen garantías para que los mexicanos puedan acudir a votar, aún en medio del clima de violencia que se vive en algunas regiones del país.
El secretario de gobernación Alejandro Poiré aseguró descartó que el miedo vaya a hacer mella en los electores. Por el contrario, dijo que la elección “tenemos que calificarla como lo que es, como una jornada ampliamente libre, democrática, participativa” .
La gran sorpresa en este proceso electoral fue la irrupción pacífica de miles de jóvenes estudiantes que sobre la marcha organizaron el movimiento #Yosoy132 en repudio al candidato priísta Peña Nieto y al monopolio Televisa. Muchas han sido ya sus apariciones públicas y para los días previos a la elección se trazaron una agenda denominada “Seis días para salvar a México”.
Básicamente pretenden incentivar a los electores a emitir y defender su voto, y participar ellos como observadores de la votación.
Para mañana, sábado 30, la víspera de la elección, realizarán una marcha por la transparencia en la que evitarán lanzar consignas y llevar pancartas a favor o en contra de algún candidato, debido a una veda electoral impuesta por el IFE desde el jueves.
¿Fraude?
El pacto entre candidatos responde a un antecedente de hace seis años: cuando Felipe calderón resultó electo, derrotando a AMLO, el candidato izquierdista se negó a reconocer el resultado de la votación y se autoproclamó presidente convocando una movilización campesina al DF mexicano. En esta nueva elección, la idea de un posible fraude en las elecciones tiene marcado al 71% de los mexicanos, según algunas encuestas.
A unos días de la jornada electoral, se llevó a cabo un foro titulado “La elección presidencial 2012: instituciones, valores democráticos y responsabilidad de los actores”. Ahí académicos y especialistas consideraron que adoptar normas no garantiza la consolidación de la democracia, pues hay un pensamiento de que las reglas no se cumplirán.
En el Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) consideraron que todos los actores implicados en los comicios deben asumir su responsabilidad, en particular la ciudadanía.
Para la consejera del Instituto Federal Electoral (IFE) María Marván en el país la cultura cívica presenta un “déficit” de confianza: pues la más reciente encuesta de Latinbarómetro arrojó que 62% de los mexicanos creen que no se respeta la ley, y el mismo porcentaje piensa que esto se da porque no hay sanciones a quienes la vulneran.
En tanto, 55% tienen poca confianza en los jueces, y 71% considera posible el fraude electoral.
La incertidumbre en las elecciones es un elemento inherente a la democracia, así como lo es la aceptación de los resultados, subrayó.
Por su parte, del Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (IFAI), Jacqueline Peschard, aseguró que además de partidos, actores e instituciones, se deben considerar tres sectores cuya responsabilidad es fundamental para la democracia: medios de comunicación, intelectuales y ciudadanos.
En el foro se dio a conocer que durante la actual campaña electoral se transmitieron en radio y televisión 44 millones de spots.
Diego Valadés, investigador del IIJ, recordó que un grupo de intelectuales pidió al Senado una modificación legislativa en este tema, para que se diera otro sentido a este tipo de propaganda y reducirla. No obstante, sostuvo, fueron los presidentes de los partidos políticos quienes no acogieron esa iniciativa.
Veda
Los mexicanos entraron ayer en veda electoral antes de los comicios de pasado mañana domingo, marcados por la violencia que golpea al país y una posible vuelta al poder del Partido Revolucionario Institucional (PRI), tras multitudinarios mitines de los candidatos en el marco de una campaña animada por las redes sociales.
Desde ayer y hasta el cierre de la votación, los candidatos, dirigentes de los partidos y simpatizantes se deben abstener de hacer actos proselitistas y propaganda, y está prohibida la difusión de encuestas, según la ley electoral.
En comicios sin segunda vuelta, 79,5 millones de mexicanos están llamados a elegir al sucesor del presidente Felipe Calderón por un período de seis años; renovar las dos cámaras del Congreso; seis gobernadores; el jefe de gobierno de la megalópolis Ciudad de México, y unos 900 alcaldes.
La campaña terminó con el candidato del opositor PRI, Enrique Peña Nieto, al frente de los últimos sondeos sobre intención de voto, divulgados el miércoles, con entre 10 y 17 puntos de ventaja sobre el izquierdista Andrés Manuel López Obrador, y a más de 20 de la oficialista Josefina Vásquez Mota, del conservador Partido Acción Nacional (PAN).
"Todo apunta a que volverá el PRI. Es un partido tradicionalista con una cara fresca, en un contexto en el que la gente está insatisfecha con el PAN por tanta muerte", declaró Javier Oliva, investigador de la Universidad Autónoma de México (UNAM).
Tras gobernar 71 años en México, tachado de autoritarismo y corrupto, el PRI busca recuperar la presidencia que perdió hace 12 años frente al PAN, en 2000 ante Vicente Fox y en 2006 ante Calderón con una aplastante caída al tercer lugar.
Peña Nieto, abogado de 45 años, estuvo los tres meses de campaña al frente de las encuestas pese a que sus rivales y el movimiento juvenil "Yo soy132" llamaron a no votar por el PRI para evitar un retroceso de la democracia.
En Toluca, capital de su natal Estado de México, Peña Nieto llamó el miércoles a sus seguidores a no confiarse y acudir a votar por un "cambio" en México.
López Obrador, ex alcalde de la Ciudad de México, de 58 años, mostró su poder de convocatoria en el Zócalo, donde ante decenas de miles de seguidores se dijo seguro de vencer a la "mercadotecnia" y a la "compra de conciencias y de votos" del PRI.
Blanco de críticas por la violencia que desató la ofensiva militar antidrogas de Calderón -que deja más de 50.000 muertos desde 2006-, el PAN sufriría una debacle, según los analistas, favorecida por conflictos internos y una campaña errática de su candidata.
La última muestra fue el miércoles en su cierre de campaña en Guadalajara (oeste) cuando, tras enarbolar el lema de "diferente", Vásquez, de 51 años, anunció que designará a Calderón fiscal general en un eventual gobierno.
En una campaña en la que ha sobrevolado el fantasma del fraude, simbólicamente los cuatro candidatos presidenciales -incluido Gabriel Quadri, del minoritario Partido Alianza Nacional con menos de 4% de intenciones de voto-, firmaron ayer en la sede del Instituto Federal Electoral (IFE) un compromiso de respetar los resultados.
López Obrador evocó en la campaña la posibilidad de un fraude, como denunció cuando perdió las elecciones frente a Calderón por un escaso 0,56% en 2006 y paralizó varios meses el centro de la capital con marchas y plantones.
Policías custodian áreas estratégicas de Ciudad de México y los militares patrullan las regiones más conflictivas, donde operan los poderosos cárteles de la droga como Tamaulipas, Durango, Sinaloa, Veracruz, Cohahuila, Michoacán y Nuevo León.
"Hay zonas en las cuales hay mayor presencia de la delincuencia (...) y habrá mayor atención y mayor preparación. Estaremos listos para responder en todo el territorio a cualquier incidente", afirmó ayer el secretario de Gobernación (ministro del Interior), Alejando Poiré.
Pese a la veda electoral, el movimiento universitario "Yo soy 132", que puso emoción a la compaña con las marchas convocadas a través de Twitter y Facebook, llamó a una marcha el sábado. "Es muy difícil controlar las redes sociales", reconoció ayer el magistrado Flavio Galván, del IFE.