“La Republica del Paraguay vive momentos difíciles y en estos momentos y circunstancias, Dios y el destino quiso que asuma la presidencia de la república”, comenzó su discurso en el que nunca mencionó a Lugo, quien lo llevó a integrar la primera magistratura del país, y se pronunció como iniciando un nuevo proceso antes que la continuidad del mandato de su predecesor a cuyo gobierno perteneció por casi cuatro años.
“Paraguay debe ser construido por todos los sectores”, prosiguió y prometió “llegar al 15 de agosto de 2013 y entregar la banda de Presidente de la Republica”.
Acerca del modo en que asumió la Presidencia, Franco dio una explicación llamativa, fue “ mediante un mecanismo constitucional se da la alternancia”.
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“ No tengo odio, tampoco rencores”, aclaró y se comprometió a un “ trato institucional y respetuoso; terminó la época en que los cargos” los ocupan los familiares y amigos. “ Se respetará la foja de servicio”, anunció.
Sobre el sector externo, reveló que habló con los cancilleres y les dijo que “este Gobierno mantendrá el respeto irrestricto a la Constitución Nacional, las leyes y los tratados internacionales”.
En otras medidas que anunció a pesar de que debería dejar el cargo en un año, pidió que “por la sangre derramada en el desalojo, facilitar recursos para predios y para la recuperación y un desarrollo rural sostenible”.
También destinará la energía de las represas de Itaipú y Yaciretá, “para generar industrias”.
Por último, luego del juramento trascendió que el primer cambio de Gabinete sería el del Canciller, quien deberá comenzar a elaborar la estrategia diplomática frente a las sanciones de los países vecinos, como en el caso de Brasil que ya pidió expulsar a Paraguay del Mercosur y la Unasur.