Sin embargo, el comercio con USA mantiene una mayor "calidad": la mitad de las exportaciones al América del Norte son de productos manufacturados, que en el caso de China representan 4,6%, según la Asociación de Comercio Exterior de Brasil.
Dilma llega con fuerza política importante. Su popularidad subió 5 puntos desde diciembre, para ubicarse en el record de 77%, pasados 15 meses de que ella reemplazó en la jefatura del Estado a Luiz Inacio Lula da Silva, de acuerdo a la encuesta contratada por la Confederación Nacional de la Industria al Instituto Brasileño de Opinión Pública y Estadística (Ibope).
Consultados 2.002 electores de 142 ciudades de todas las regiones brasileñas, del 16/03 al 19/02, con un margen de error de más/menos 2 puntos porcentuales, la imagen de Rousseff subió 5 puntos desde diciembre de 2011, y el índice de rechazo bajó del 21% al 19%.
Según Ibope, ni Lula da Silva ni su antecesor, Fernando Henrique Cardoso, lograron la aprobación de casi 8 de cada 10 brasileños después de su 1er. año de mandato.
Y el índice de confianza de los brasileños en Dilma saltó del 68% al 72% entre diciembre de 2011 y marzo de 2012.
La aprobación personal a Rousseff es mucho más expresiva que la otorgada al actual gobierno, calificado de "Bueno" o "Excelente" por el 56% de los consultados -sin cambios en el porcentaje registado en diciembre-, mientras que el 8% consideró "Malo" o "Pésimo" el desempeño del Ejecutivo.
El mismo sondeo revela una insatisfacción de los entrevistados respecto de los impuestos que se pagan en Brasil: 65% loconsidera excesivo.
También fue cuestionada la actuación gubernamental en Salud (63%) y Seguridad Pública (61%).
Con esa fuerza, Dilma Rousseff ingresará a la Casa Blanca a pedirle a Barack Obama el apoyo de USA para 1 puesto permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU y su consiguiente reforma.
Según asesores brasileños, no cayó bien que, a horas de la reunión, Obama haya decidido no invitar a Dilma a una cena en la Casa Blanca.
Es decir que le bajó el nivel del protocolo.
La decisión de Obama es en el contexto de cierta distancia entre 2 ex aliados: USA tiene dificultades en reconocer el ascenso económico de Brasil y su creciente influencia en asuntos internacionales.
"No tenía que ser una visita de Estado, pero Obama podría haberla invitado a cenar, o llevarla al Kennedy Center", comentó un colaborador de Dilma.
El próxima fin de semana será la Cumbre de las Américas, en Cartagena de Indias...