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Chavistas acusan a Capriles de viajar a Colombia para iniciar una "guerra sucia"

Un chavismo falto de ideas frente a la ausencia de su líder, decidió volver a recorrer caminos ya transitados y acusa al principal opositor, Henrique Capriles Radonski, de visitar a sus vecinos para iniciar una "guerra sucia". De esta manera la oposición venezolana se convierte en funcional al gobierno de Hugo Chávez y le da excusas para plantear nuevas fricciones que en otros tiempos fueron muy redituables a los bolivarianos. Algo similar sucede en la Argentina, donde una oposición fragmentada le hace el juego al kirchnerismo por no encontrar un programa opositor unificado.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) - Parece que los bolivarianos en Venezuela están agotados en su usina de ideas frente a la falta de su líder, Hugo Chávez, y han decidido recurrir a herramientas que han sido efectivas en el pasado: las acusaciones contra Colombia.
 
Así, Jorge Rodríguez, jefe de la campaña del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, dijo que el candidato de la oposición en las elecciones presidenciales del próximo octubre, Henrique Capriles, viajó a Colombia para afinar planes de "guerra sucia".
 
Capriles se reunirá mismo en Bogotá con expertos en "guerra sucia, guerra psicológica y planes de desestabilización" para intentar impulsar su campaña y revertir la tendencia del voto que las encuestas dicen que son favorables a Chávez, añadió Rodríguez en una rueda de prensa.
 
El jefe de la campaña electoral de Chávez y alcalde de la zona más populosa de Caracas no dio más detalles de los planes que achaca a Capriles, aunque sostuvo que en la capital colombiana se reunirá con "el padre de todas estas campañas sucias que buscan afectar la salud mental y el desenvolvimiento armónico y la vida feliz del pueblo venezolano", a quien identificó solo como "JJ Rendón".
 
El venezolano Juan José Rendón ha trabajado como asesor en varias campañas electorales en Latinoamérica. 
 
También con la intención de revertir la intención del voto, añadió Rodríguez, "en una postura francamente patética", Capriles busca en sus presentaciones públicas "parecerse a Hugo Chávez" en su forma de hablar y gesticular.
 
La alianza opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) añadió el también dirigente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) que lidera Chávez, estudia reemplazar a Capriles como su candidato, precisamente debido a que las encuestas anticipan su derrota en las elecciones presidenciales del 7 de octubre.
 
La candidatura de Capriles busca "acallar lo que ya viene diciéndose a gritos en la MUD: que el candidato no prendió" y que más bien ha sufrido una "caída estrepitosa" en la intención del voto o registra, en el mejor de los casos, una "ausencia de crecimiento", añadió Rodríguez.
 
En la MUD convergen más de una veintena de partidos opositores que han concluido, aseguró, que la candidatura de Capriles "ha sido un desastre" y que registra "una desintegración progresiva" en todas las encuestas, a excepción de una que este mes anunció un "empate técnico".
 
La diferencia a favor de Chávez es de entre 25 y 30 puntos porcentuales en todas las encuestas, añadió Rodríguez y remarcó que esa diferencia se observa "en todos los sondeos que mandan a hacer", incluso, los mismos partidos opositores y que por lo mismo "esconden o maquillan" los resultados.
 
De esta forma es la propia oposición venezolana la que provee al oficialismo de herramientas discursivas para la campaña de Hugo Chávez: las fricciones entre Venezuela y Colombia ayudaron a mantener la atención distraída en Venezuela en años pasados. Las constantes acusaciones cruzadas entre Hugo Chávez y su homólogo colombiano, Álvaro Uribe, permitieron al gobierno venezolano mantener a la opinión pública lejos de casos de corrupción (como el que afectó al hermano de Hugo Chávez) y de problemas como la inseguridad ciudadana y la inflación.
 
En ese sentido, la oposición de Venezuela no dista mucho de algunos graves errores de la oposición argentina. El caso del subte en la ciudad de Buenos Aires es paradigmático: el radicalismo aceptó días atrás que brindará su apoyo al gobierno nacional tanto en la Legislatura Porteña como en el Congreso para realizar el traspaso del control de las líneas de subterráneos y 33 líneas de colectivos al gobierno de la ciudad. 
 
“Mauricio Macri no puede negar su propia torpeza. Primero aceptó, luego aumentó y finalmente los rechazó. Los ciudadanos merecen que de una vez por todas este tema llegue a su fin y terminar con esta discusión política donde son ellos los únicos perjudicados”, afirmaron los legisladores porteños por la UCR, Claudio Presman y Rubén Campos, a través de un comunicado, mostrando así su propia torpeza al apoyar un proyecto oficialista siendo ellos del partido opositor.

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