Bajo el título 'Los tiempos difíciles de la humanidad', Castro explicó que decidió "solicitarle (a Benedicto XVI) unos minutos de su muy ocupado tiempo cuando conocí por boca de nuestro canciller Bruno Rodríguez que a él le agradaría ese modesto y sencillo contacto".
La carta
"El mundo está cada vez más desinformado en el caos de acontecimientos que se suceden a ritmos jamás sospechados.
Los que hemos vivido un poco más de años y experimentamos cierta avidez por la información, podemos testificar el volumen de ignorancia con que nos enfrentábamos a los acontecimientos.
Mientras en el planeta un número creciente de personas carecen de vivienda, pan, agua, salud, educación y empleo, las riquezas de la Tierra se malgastan y derrochan en armas e interminables guerras fraticidas, lo cual se ha convertido -y se desarrolla cada vez más- en una creciente y abominable práctica mundial.
Nuestro glorioso y heroico pueblo, a pesar de un inhumano bloqueo que dura ya más de medio siglo, no ha plegado jamás sus banderas; ha luchado y luchará contra el siniestro imperio. Ese es nuestro pequeño mérito y nuestro modesto aporte.
En el polo opuesto de nuestro planeta, donde se ubica Seúl, capital de Corea del Sur, el presidente Barack Obama se reúne en una Cumbre de seguridad nuclear, para imponer políticas relacionadas con la disposición y uso de armas nucleares.
Se trata sin dudas de hechos insólitos.
Personalmente no me percaté de estas realidades por simple casualidad. Fueron las experiencias vividas durante más de 15 años desde el triunfo de la Revolución cubana -tras la batalla de Girón, el criminal bloqueo yanki para rendirnos por hambre, los ataques piratas, la guerra sucia y la crisis de los cohetes nucleares en octubre de 1962 que puso al mundo al borde de una siniestra hecatombe-, cuando llegué a la convicción de que marxistas y cristianos sinceros, de los cuales había conocido muchos; con independencia de sus creencias políticas y religiosas, debían y podían luchar por la justicia y la paz entre los seres humanos.
Así lo proclamé y así lo sostengo sin vacilación alguna. Las razones que hoy puedo esgrimir son absolutamente válidas y aún más importantes todavía, porque todos los hechos transcurridos desde hace casi 40 años lo confirman; hoy con más razón que nunca, porque marxistas y cristianos, católicos o no; musulmanes, chiítas o sunitas; libre pensadores, materialistas dialécticos y personas pensantes, nadie sería partidario de ver desaparecer prematuramente a nuestra irrepetible especie pensante, en espera de que las complejas leyes de la evolución den origen a otra que se parezca y sea capaz de pensar.
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Gustosamente saludaré mañana miércoles a Su Excelencia el Papa Benedicto XVI, como lo hice con Juan Pablo II, un hombre a quien el contacto con los niños y los ciudadanos humildes del pueblo suscitaba, invariablemente, sentimientos de afecto.
Decidí por ello solicitarle unos minutos de su muy ocupado tiempo cuando conocí por boca de nuestro canciller Bruno Rodríguez que a él le agradaría ese modesto y sencillo contacto."
Presos
Benedicto XVI rezó el martes 27/03 ante la Virgen de la Caridad del Cobre por “los que están privados de libertad”, y habló con el gobernante cubano Raúl Castro sobre asuntos tales como los presos políticos durante el 2do. día de su visita a la isla.
Las autoridades no perdieron tiempo en responder a cualquier pregunta sobre las libertades.
“En Cuba no va a haber una reforma política”, declaró ante la prensa el vicepresidente Mariano Murillo.
El portavoz del Vaticano, el padre Federico Lombardi, declaró que los diversos pedidos humanitarios por la liberación de prisioneros eran “un asunto que estuvo presente” en la reunión de 40 minutos entre el Papa y Castro, pero agregó en una conferencia de prensa en el habanero Hotel Nacional que no tenía nombres ni otros detalles.
El Pontífice está además “al tanto y tiene en su corazón” los pedidos de las disidentes Damas de Blanco de encontrarse con él, añadió Lombardi. Y, aunque no tendrá tiempo de encontrarse con ellas, agregó, sus preocupaciones están reflejadas en los discursos y homilías que está pronunciando en Cuba.
Más de 60 disidentes fueron detenidos o puestos bajo arresto domiciliario sólo el martes para mantenerlos alejados de los eventos papales, según activistas de oposición en la isla. Esto eleva a más de 210 la cifra de arrestos reportados en los últimos 5 días.
Benedicto XVI comenzó su jornada el martes con una oración frente a la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, la santa patrona de Cuba, en la Basílica de El Cobre, cerca de Santiago de Cuba, en el extremo oriental de la isla. La Iglesia celebra este año el 400 aniversario del descubrimiento de la imagen flotando en la Bahía de Nipe.
El Papa dijo luego a una pequeña muchedumbre reunida afuera del santuario que había rezado a la Virgen para que ayudara a los cubanos en su “renovación”, y a “los que sufren, los que están privados de libertad, separados de sus seres queridos o pasan por graves momentos de dificultad”.
El breve discurso pareció además referirse a la negativa del gobierno a permitir la construcción de nuevas iglesias desde 1959, señalando que muchas familias en el campo “ofrecen sus casas” para celebrar misa. El gobierno considera esas “casas culto” como ilegales y a menudo les impone multas o las cierra.
Pero Murillo, dirigiéndose a los periodistas en La Habana mientras Benedicto XVI volaba desde Santiago, repitió el persistente lineamiento de Castro sobre las reformas económicas que ha estado haciendo desde que reemplazó a su hermano Fidel Castro en el 2006.
“En Cuba no va a haber una reforma política”, dijo Murillo, quien está a cargo de llevar a cabo las reformas económicas. “Estamos hablando de la actualización del modelo económico cubano, que haga nuestro socialismo sustentable”.
El Papa Benedicto cerrará hoy su gira -que lo llevó a México y a Cuba- con el encuentro con Fidel Castro y con una misa en la Plaza de la Revolución, en cuyo palacio fue recibido ayer por la cúpula castrista, con el presidente Raúl Castro (de 81 años y hermano menor de Fidel) a la cabeza.
El encuentro en el Palacio de la Revolución entre el pontífice y Raúl Castro duró unos 40 minutos. Ambos estuvieron acompañados por un intérprete. Al final, el Papa saludó a la familia del Presidente.