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Restricciones argentinas dividen al gobierno uruguayo

En el gobierno del Frente Amplio hay choque de opiniones acerca de cómo relacionarse con la Argentina. Por ahora, el presidente José Mujica gana posiciones al vicepresidente Danilo Astori.

 

N. de la R.: La pregunta es: ¿cómo explicará José Mujica que no consigue nada en algunas semanas? Mujica es partidario de una buena relación con Cristina Fernández, en nombre del Mercosur y porque él no es un empresario ni un comerciante, solamente es un político, bastante elemental, por cierto. Daniel Astori, quien tiene una visión más amplia, tiene otro punto de vista, probablemente más cercano a lo que haría Tabaré Vázquez si volviera al poder.
 
 
La disputa económica entre mujiquistas y astoristas se juega también en la política comercial exterior y una clara muestra de ello son las diferencias que tuvieron a la hora de concebir la estrategia para negociar con Argentina ante el proteccionismo aplicado por el kirchnerismo.
 
No solo en el diseño de herramientas fiscales, el vicepresidente Danilo Astori y los gobernantes que responden a su liderazgo perdieron la hegemonía. En las decisiones que el gobierno toma para defender los intereses comerciales del país  fuera de fronteras ya no se hace siempre lo que piensa este bloque del gobierno.
 
El presidente José Mujica decidió que ese rol lo asuma con un carácter mucho más protagónico la Cancillería, apoyada por otros jerarcas del gobierno. El que perdió peso fue el Ministerio de Economía, a diferencia de lo que sucedía durante la gestión del presidente Tabaré Vázquez. En ese entonces, Astori era quien dirigía las finanzas. El ahora vicepresidente contaba con una influencia superior a la que tiene hoy Fernando Lorenzo a la hora de definir el rumbo que Uruguay adoptará en materia de comercio exterior.
 
El lunes 06/02, el Presidente abrió la cancha y escuchó a todos los principales jerarcas durante el Consejo de Ministros opinar sobre cómo debería pararse Uruguay ante las medidas proteccionistas que adoptó el gobierno de Cristina Fernández.
 
Astori tomó la palabra y fue duro. Dijo que con las decisiones que adoptó Argentina se vuelve a una etapa anterior a la entrada en vigencia del Mercosur. Lorenzo tuvo una intervención similar. 
 
Pero, pese a esas advertencias, la definición fue continuar con el mismo esquema de negociación constante. El análisis predominante fue menos dramático que el de los astoristas y estuvo encabezado justamente por quienes asumieron el liderazgo de la política comercial exterior en este segundo gobierno del Frente Amplio. Quien encabeza el equipo es el canciller Luis Almagro, diplomático de carrera perteneciente al Movimiento de Participación Popular (MPP) y muy afín a Mujica.
 
El jerarca es la cara visible de las negociaciones con Argentina y es quien, junto con el presidente, marca la pauta y los tiempos de las conversaciones con el kirchnerismo. 
 
El lunes 06/02, luego de escuchar el diagnóstico pesimista de Astori, Almagro pidió la palabra y puso sobre la mesa datos que muestran que las exportaciones locales hacia Argentina no han parado de crecer y confió en el resultado que tendrán las negociaciones para que los principales rubros uruguayos no se vean afectados. 
 
No estuvo solo en ese análisis. El ministro de Industria, Roberto Kreimerman, se alineó al canciller y habló en el mismo sentido. No es casualidad que eso haya sucedido. Es que otra de las novedades del gobierno de Mujica es que Industria adoptó un rol mucho más protagónico que en el período Vázquez y ahora esa cartera tiene una voz de peso en los asuntos comerciales.
 
Kreimerman, un ingeniero químico perteneciente al Partido Socialista, y el subsecretario Edgardo Ortuño (Vertiente Artiguista) son escuchados con atención  por el presidente Mujica cuando hay que pensar las estrategias frente a otros países. 
Los asuntos de comercio internacional son el segundo rubro donde Astori y los suyos se vieron obligados a ceder terreno. 
 
La primera gran disputa estuvo protagonizada por Economía y la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), un organismo dirigido por el  el emepepista Gabriel Frugoni. En ese despacho fue diseñado el impuesto a las grandes concentraciones de tierra, resistido por todo el astorismo.  A juicio de ellos, el diseño de los impuestos no es competencia de la OPP sino del MEF y por eso sintieron que su terreno era invadido.

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