Es el Congreso estadounidense el que tiene la facultad de derogar el embargo, reforzado en 1996 con la conocida como Ley Helms-Burton, pero el Gobierno de Obama condiciona su apoyo a la eliminación de esa medida a que el régimen del presidente Raúl Castro acometa “cambios” que, a su juicio, todavía no se han dado.
El aniversario se cumple justo cuando la región se encuentra fuertemente polarizada a raíz de la pirotecnia verbal de gobiernos cmo el de venezuela, Ecuador, Bolivia y la Argentina. De hecho, en medio de una escalada diplomática entre la Argentina e Inglaterra por Malvinas, el aliado ecuatoriano del gobierno de Cristina de Kirchner, Rafael Correa, aporta a la polarización con una nueva propuesta.
Correa planteó el sábado en Caracas a sus pares del ALBA no asistir a la VI Cumbre de las Américas, que se realizará en abril en Cartagena (Colombia), para rechazar que Cuba no está invitada a la cita y a la cual se prevé asista Barack Obama.
"Propongo, presidentes, que si Cuba no es invitada a esa Cumbre de las Américas ningún país del ALBA" asista, dijo Correa a sus homólogos durante la cumbre del bloque, que celebra en Caracas su decimoprimera cita.
Correa indicó que el planteamiento también debería ser llevado a la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur). "Ojalá la podamos llevar a toda América Latina. (Que) ningún país de América Latina y el Caribe (...) asista a esa Cumbre, ya basta de estas barbaridades", expresó
La propuesta claramente busca presionar a USA para que comience a levantar restricciones a Cuba. Para la Oficina de Washington para Asuntos Latinoamericanos (Wola, por su sigla en inglés), una organización no gubernamental de derechos humanos, Cuba “sí está cambiando” y está experimentando “profundas transformaciones económicas y políticas” a las que USA no puede ser ajeno.
“El embargo es una reliquia, un remanente de la Guerra Fría”, sostuvo en un comunicado el director de programas de WOLA, Geoff Thale, quien añadió que se trata de una medida “desactualizada que solo perjudica al pueblo cubano, a sus familias en USA y a los intereses estadounidenses”.
Thale, quien acaba de estar en Cuba en un “viaje de investigación”, recordó las reformas impulsadas por el Gobierno de Raúl Castro, que suponen una tímida y controlada apertura a la economía privada y una masiva reducción de las plantillas estatales.
Además, destacó la liberación de más de un centenar de presos políticos desde 2010, gracias a un proceso de diálogo entre el Gobierno de la isla y la Iglesia Católica.
“En lugar de ajustar la política de USA hacia Cuba para adaptarse a un mundo cambiante, los defensores del embargo se han centrado en ajustar sus argumentos para preservar una política obsoleta”, lamentó este experto.
El Congreso “no va a retirar el bloqueo de la noche a la mañana”, pero los políticos “sensatos” deben trabajar en favor del diálogo entre Cuba y USA, recomendó Thale.
La tarea no es nada fácil, dado que los intentos de acercamiento entre ambos países quedaron prácticamente congelados tras la condena en Cuba a 15 años de cárcel al contratista estadounidense Alan Gross, al que La Habana acusa de participar en “planes subversivos” contra la isla.
Además, tampoco ayuda la política de mano dura contra el régimen cubano que defienden importantes líderes republicanos en el Congreso y, en los últimos tiempos, los aspirantes a la candidatura presidencial de ese partido con vistas a las elecciones de noviembre.
El favorito a ser ese candidato, el exgobernador de Massachusetts Mitt Romney, ha dicho que si gana la presidencia usará “todos los recursos posibles” para asegurarse de ayudar al pueblo cubano a alcanzar su libertad “cuando Fidel Castro muera”.
Otro de los aspirantes, el expresidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich, ha prometido acabar con la “dictadura” de los hermanos Castro en cuatro años si llega a la Casa Blanca.
Pese a esa medida, cuyos daños económicos directos entre 1962 y diciembre de 2010 Cuba cifra en US$ 104.000 millones, el flujo de personas y remesas va en aumento. Se calcula que en 2011 unos 300.000 cubanoestadounidenses viajaron a la isla y esa cifra podría llegar al medio millón este año.
En 2010 las remesas que recibió la isla, en su mayoría procedentes de USA, superaron los US$ 1.000 millones.