Según cifras oficiales, el sismo dejó 712 personas afectadas por pérdidas materiales y 491 damnificados. Jara anunció que su despacho brindará ayuda social a los afectados ya que, según dijo, “se sobrepasó la atención en las postas médicas”.
Hasta ayer se habían reportado heridos leves causados por el sismo de la madrugada, la mayoría de los cuales fueron dados de alta en los hospitales de Ica. Un adolescente sobrevivió tras recibir el impacto de una pared sobre su cuerpo, causándole una fractura en el femur.
“Todo el resto (de heridos) han sido golpes, cortes, contusiones, producto de la gente que, en la desesperación, al desplazarse para evacuar sus viviendas, han rodado por las escaleras” , dijo el director del Instituto de Defensa Civil (INDECI) de Ica, César Chonate.
“Descansando estábamos todos (cuando ocurrió el sismo), pero no se podía bajar por las escaleras. Todo estaba horrible. Caían los ladrillos, esperamos que parara el temblor para bajar”, dijo la pobladora Luisa Consiglieri, cuya vivienda en el distrito iqueño de Salas quedó sin techo tras el sismo. El temblor, que duró alrededor de un minuto, según el Instituto Geofísico del Perú, alcanzó una intensidad V en la escala de Mercalli en Ica y Pisco, IV en la ciudad de Chincha y III en Lima.
En la ciudad iqueña de Pisco también se reportaron heridos leves. Esta ciudad aún no termina de ser reconstruida después del terremoto de magnitud 7.9 del 15 de agosto de 2007, que dejó casi 600 muertos en la zona. El movimiento telúrico causó pánico entre las familias iqueñas que permanecieron a la intemperie por temor a las réplicas, que según testigos, fueron de leve intensidad.
En la zona costera de Pisco, pobladores se quedaron cuidando sus pertenencias, mientras sus familias fueron evacuadas a otras zonas.