Además, aclaran que, aunque el vínculo entre la infección y la muerte podría haberse debilitado, todavía no se ha roto, y el coronavirus aún puede causar una morbilidad sustancial por la reapertura en Reino Unido.
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Según los autores, la reapertura en Reino Unido afectará principalmente a los jóvenes.
El anhelado fin de la pandemia
Los científicos escriben que previamente han señalado los peligros de depender de la inmunidad por infección natural para conseguir el fin de la pandemia. Al respecto, vuelven a definir cinco preocupaciones principales de cara a la reapertura en Reino Unido:
- La transmisión no mitigada afectará de manera desproporcionada a los niños y jóvenes no vacunados. Al 4 de julio, el 51% de la población total del Reino Unido se ha vacunado por completo y el 68% se ha vacunado parcialmente. Incluso asumiendo que aproximadamente el 20% de las personas no vacunadas están protegidas por una infección previa por SARS-CoV-2, esto todavía deja a más de 17 millones de personas sin protección contra COVID-19.
- Las altas tasas de transmisión en las escuelas y en los niños conducirán a una interrupción educativa significativa, un problema que no se aborda abandonando el aislamiento de los niños expuestos. La causa fundamental de la interrupción de la educación es la transmisión, no el aislamiento.
- Datos de modelado sugieren que la estrategia del gobierno proporciona un terreno fértil para la aparición de variantes resistentes a las vacunas. Esto pondría a todos en riesgo, incluidos los que ya están vacunados, en el Reino Unido y a nivel mundial.
- La estrategia tendrá un impacto significativo en los servicios de salud y en el personal sanitario agotado que aún no se ha recuperado de oleadas de infecciones anteriores.
- A medida que las comunidades desfavorecidas estén más expuestas y en mayor riesgo a causa de COVID-19, estas políticas seguirán afectando de manera desproporcionada a los más vulnerables y marginados, profundizando las desigualdades.
En este sentido, los científicos concluyen que “cualquier estrategia que tolera altos niveles de infección es poco ética e ilógica. El gobierno del Reino Unido debe reconsiderar su estrategia actual y tomar medidas urgentes para proteger al público, incluidos los niños”.