El caso de Tarrant y de su clara idea de supremacismo, fue relevante primero que nada por la cantidad de personas que murieron en el atentado y luego porque ocurrió en Nueva Zelanda, donde los atentados no son comunes, ni desde los grupos terroristas como podría ser el ISIS como de particulares como fue este último episodio.
Sin embargo, de acuerdo a lo que declaró el australiano, su ataque estuvo motivado por el asesinato de una niña tan solo de 11 años. Ebba Akerlund, a manos de un yihadista (la rama más violenta dentro de la cultura islámica). Aunque esto al parecer no le importo tanto a Tarrant cuando se cobró la vida de más niños en su ataque.
También agregó en el manifiesto publicado luego del episodio que: "los niños de los invasores no permanecen niños, se hacen adultos y se reproducen, creando más invasores para reemplazar a tu gente. Cualquier invasor que mate, de cualquier edad, es un enemigo menos al que tendrán que enfrentarse tus hijos”, explicó el terrorista al mejor estilo nazi al dar a entender que los blancos están amenazados por la comunidad islámica y que hay una guerra de tolerancia cero entre ambas partes.
Una vez que ocurrió el atentado, las miradas de la sociedad y de la Justicia giraron a el libro The Great Replacement (El gran reemplazo en inglés), el mismo se basa en una obra teatral reciente del ultra derechista francés, Renaud Camus. La pieza pone como punto principal el reemplazo que va a sufrir la cultura europea y blanca, en manos de las otras comunidades orientales, así también incluye la protección de las culturas Occidentales. Que tarde o temprano deriva en el nacionalismo que vimos en Alemania en 1939 o el que estamos viendo hoy en día en boca de Trump, Theresa May o Vox.
El atacante comenzó su recorrido en la mezquita de Al Noor durante la oración del viernes y luego viajó a través de la ciudad para continuar la carnicería en la mezquita de Linwood. Al mismo tiempo todo estaba siendo publicado en las redes sociales a través de un Facebook Live.
Esto último de alguna forma nos hace cuestionarnos las prácticas de Internet y su funcionamiento, así como también su utilidad para el bien o para el mal.
Una de las bases de las características de la posmodernidad, donde predomina el pluralismo, la independencia y el rechazo hacia los dogmas y las reglas, es la aparición de Internet, que fomentó la aparición de estos valores y que puso en cuestionó al origen las reglas impuestas por las autoridades.
Es por eso que hoy ya no se confía en nada, pero sí en Internet, donde no hay normas, y lejos de criticar las funciones de la tecnología, esta a veces puede fomentar la ideología racial que forma parte de la creación de la nueva derecha y de los movimientos neo nazi que llegan a miles.
Algo que viene de la mano de la globalización y que define a los movimientos neo nazi, es el brandend content y el marketing que convierten los movimientos de extrema derecha en algo 'cool'. Un ejemplo de esto también es Tarrant que se auto define como un "ecofascista" que ve a la naturaleza como algo superior a lo que se respeta. Al parecer su alteridad es con la naturaleza pero no con las personas.
Los movimientos como 'nipsters', es decir hipster (jóvenes bohemios de clase media alta) que pertenecen a la rama nazi o la re utilización de las eswastikas (el símbolo nazi) pero solo como algo de la moda, son solo alguna de las cosas que adopta la cultura popular de las extremas derechas. Al mismo estilo que llevaba adelante Hitler con su Ministro de Propaganda, Joseph Goebbles, quien logró convencer a parte de la sociedad alemana que el Holocausto era un invento y que la Segunda Guerra Mundial era de Alemania.
En conclusión, la globalización es una de las razones por las cuales las extremas derechas no mueren y cada vez son más poderosas. Aunque no es la única como algunos creen ya que detrás de Internet se encuentran los usuarios que realmente tienen esos pensamientos y que los ponen en práctica en distintas ocasiones: en un simple tweet, en una marcha, en una decisión política o en un atentado terrorista como fue el de Nueva Zelanda.
Este hecho también dio pruebas de que todo tipo de extremismos son malos, ya sea desde el ISIS hacia la cultura Occidental, como lo fueron los de París o Manchester en el año 2016 y 2017 o desde un supremasista blanco hacia la cultura islámica. La idea de héroe que manejan ambos también es uno de los posibles orígenes de los hechos. Ya que uno lo hace por su dios, en este caso Alá, mientras que Tarrant se puso a el como protector de la cultura occidental.
Ambos tienen que de alguna forma aceptar que hoy el mundo está globalizado y ya no existe el concepto de Estado-Nación, que provino de la Revolución Francesa, así como también lo tendrían que hacer los presidentes que ponen en práctica políticas nacionalistas y proteccionistas.
En tanto hoy, el supremacista de 28 años se encuentra encerrado en una prisión de alta seguridad sometido a pruebas para decidir, el próximo 14/06, si es mentalmente apto para ser juzgado y además enfrenta un nuevo cargo.