El martes 9/4, la Policía bajó la orden de cesar de intervenir en contra de los manifestantes, reporta The Guardian de Nigera. "Pedimos a Dios que preserve la seguridad y la calma en el país... y una al pueblo sudanés... para un acuerdo que podría apoyar la transición pacífica del poder", dijo un portavoz policial en un comunicado.
Las protestas contra al-Bashir se han centrado en torno a edificios gubernamentales.
Estados Unidos, el Reino Unido y Noruega han publicado un comunicado conjunto pidiendo al Gobierno de Sudán cesar la violencia contra los manifestantes pacíficos, levantar el estado de emergencia impuesto y permitir un diálogo político creíble e inclusivo.
Las protestas se desataron el 19/12 luego de que el Gobierno decidiera triplicar el precio del pan. El malestar se transformó rápidamente en protestas de alcance nacional contra al-Bashir.
En las semanas recientes, las aguas parecían haberse tranquilizado, en parte debido a una represión feroz. Pero en los últimos días tuvieron lugar las manifestaciones más grandes hasta el momento, lo que desestabilizó a las autoridades en Jartum, explica The Guardian.
El grupo que lidera las protestas ha pedido al Ejército conversar para formar un Gobierno transicional. Aunque algunos soldados han mostrado apoyo, la posición de los líderes es menos clara.
Según oficiales del país citados por The Guardian, 38 personas han muerto por hechos violentos relacionados con las protestas hasta el momento. Human Rights Watch colocó la cifra de víctimas desde diciembre hasta el fin de enero en 51 personas. Ha habido cientos de arrestos y encarcelamientos producto de juicios sumarios.
Los observadores han apuntado a una posible inspiración en Algeria, donde semanas de protestas populares pacíficas han sacado a Abdelaziz Bouteflike del poder, que mantenía desde 1999.
Al-Bashir, quien accedió al poder a través de un golpe militar, enfrenta cargos por crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra en la Corte Penal Internacional, por los abusos cometidos por las fuerzas sudanesas contra los civiles en Darfur. La región oeste del país está inmersa en conflicto desde el 2003, cuando los rebeldes se levantaron contra el Gobierno, acusándolo de discriminación y abandono.