Quienes recibirán la vacuna china son los países de Asia y África, debido a que Beijing está comprometido con la Nueva Ruta de la Seda, un programa de infraestructura y comercio de miles de millones de dólares que ha perdido gran parte de su fuerza producto de la pandemia.
La diplomacia china firmó acuerdos para la entrega de vacunas en Filipinas y en Malasia, países con los que está en conflicto en el mar de la China Meridional por cuestiones de soberanía.
Los países del Mekong (Birmania, Laos, Camboya, Tailandia, Vietnam) también recibieron promesas de acceso prioritario debido a que China ha sido duramente criticada porque sus presas están provocando sequías en el sudeste asiático.
Debido a que el coronavirus está controlado dentro de sus fronteras, los fabricantes de medicamentos chinos tuvieron que buscar lugares en el extranjero donde probar la eficacia de sus vacunas. A cambio de esto, se les ha prometido acceso temprano a las vacunas que tengan éxito y, en algunos casos, a los conocimientos tecnológicos para fabricarlas localmente.
Sinovac Biotech, una farmacéutica que cotiza en Nasdaq con sede en Beijing, ha firmado acuerdos para proporcionar 46 millones de dosis de su vacuna de covid-19 a Brasil y 50 millones de dosis a Turquía. También suministrará 40 millones de dosis de vacuna a granel (el concentrado de vacuna antes de dividirlo en pequeños viales) a Indonesia para la producción local.
CanSino Biologics, que desarrolló una vacuna contra el coronavirus con una unidad de investigación de las fuerzas armadas chinas, entregará 35 millones de dosis de su vacuna a México, uno de los cinco países anfitriones de sus ensayos.
Las dos vacunas candidatas de la compañía China National Biotec Group (CNBG), una unidad de la gigante farmacéutica estatal, China National Pharmaceutical Group (Sinopharm), están sometiendo a ensayos de fase 3 en 10 países, principalmente en Oriente Medio y Suramérica.
Financieramente, China prometió préstamos de mil millones de dólares a los países de América Latina para que puedan comprar vacunas.
¿Altruismo o conveniencia?
“No creo que sea completamente altruista, creo que están buscando algunos beneficios de esto. China quiere expandir sus intereses comerciales y también estratégicos en estos países”, afirmó Imogen Page-Jarret de The Economist Intelligence Unit. Además, sostuvo que las vacunas pueden ser “un medio para expandir la influencia y el poder blando de China”. Pero no sólo esto, sino también con el objetivo de reducir la imagen de Beijing como responsable de la pandemia.
Muchos analistas sostienen que las verdaderas intenciones de China tienen que ver con ampliar su influencia sobre otros países, sobre todo con los que tiene zonas geográficas en disputa y tensiones territoriales, convirtiéndose en su principal proveedor de vacunas contra el COVID.
En suma, la capacidad de desarrollar y proporcionar vacunas a los países más pobres alerta sobre el ascenso del gigante asiático como líder científico en un nuevo orden mundial pos pandemia.
A todo esto ha de sumarle el aspecto económico, el cual no es un dato menor. Aunque China dominara solo el 15% del mercado de las vacunas en los países pobres, esto le supondría unas ventas de 2.400 millones de euros (2.900 millones de dólares), según un cálculo de la empresa hongkonesa Essence Securities.
No obstante, la falta de confianza y de transparencia del régimen del Partido Comunista Chino es un detalle que no debe dejarse pasar. Años atrás, la industria farmacéutica china ha sido protagonista de escándalos de vacunas adulteradas, por lo que algunos países extranjeros no se verían muy convencidos al momento de comprar la vacuna contra el coronavirus.
Jennifer Huang Bouey, epidemióloga y experta en China en la Corporación RAND, aseguró: “en definitiva, al gobierno le gustaría ver a China tener éxito en la producción de una buena vacuna y que muchos países la quieran. “Le conviene para su diplomacia y cambia la narrativa sobre la COVID-19”.