El mismo también se destaca por ser uno de los partidarios más fervientes del actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Además fue foco de las noticias alrededor del mundo meses atrás cuando se lo acusó de haber sido contratado por el presidente interino venezolano Juan Guaidó, para crear una fuerza militar privada para derrocar al régimen de Nicolás Maduro.
Pero volviendo a la situación de los Emiratos Árabes, primero hay que tener en cuenta que este país depende militarmente de la Casa Blanca, Estados Unidos también depende de ellos, empezando porque sus políticas son definidas de acuerdo a los objetivo del país musulmán. Aunque esto se potenció con la llegada de Prince a Abu Dhabi (ciudad capital de los Emiratos Árabes Unidos), ya que el mismo instó a la casa de Saud y las dinastías de Al Maktoum y Al Nahyan (ambas familias reinantes de distintos emiratos) a dejar el crudo de lado y enfocarse en las armas.
Aunque esto no fue ni es fácil de lograr ya que gran parte de la población emiratí está acostumbrada a vivir de la producción de petróleo, sobre todo en regiones donde viven miembros autóctonos y no están de acuerdo con la centralización del poder en Dubai. De la misma forma sucedió con países vecinos que temían que las armas empeoren el nacionalismo árabe.
Sin embargo, luego de los atentados de 2001 a las Torres Gemelas, y la Primavera Árabe que descolocó a toda la región, las cosas empeoraron con la presencia de la disparidad económica, demográfica e ideológica que existía entre los emiratos y los países de alrededor. Teniendo en cuenta que en 2014 Arabia Saudita comenzó a ser el centro del universo musulmán, "las diferencias crecían aún más entre los emiratos. Esto por su puesto desencadenen en un Ejército emiratí sin conexión", explica un artículo del medio español, EsGlobal.
"En consecuencia, en 2014 se impuso el servicio militar obligatorio, lo que se potenció y se puso a prueba con la entrada del país en la Guerra de Yemén", asegura una de las expertas del Instituto Italiano de Política Internacional entrevistada por el medio digital.
Por otro lado, el plan de militarización del gobierno emiratí no solo vino por ese lado sino que también crearon las propias empresas dedicadas a eso en el territorio. De acuerdo a lo que explica el medio, también en 2014 se fusionaron 16 empresas locales en una solo: Compañía Nacional de Defensa Emiratí (EDIC). Hoy esta misma ya es uno de los pilares económicos del país musulmán. Al igual que explican desde EsGlobal, muchos otros países de la región también quisieron ser parte de esta organización o copiar el estilo y el rol que tiene la industria militar en la economía.
Es así que los Emiratos Árabes Unidos no lo hicieron solos ya que Arabia Saudita estaba detrás, también apoyada por Estados Unidos. Tengamos en cuenta que los saudíes son los aliados principales de Estados Unidos en Medio Oriente desde la guerra de Irak hasta el último despliegue militar de Estados Unidos en Medio Oriente por su lucha con Irán. Es así que en 2017 el gobierno de Trump aproximadamente US$ 14 millones de Arabia Saudita, lo mismo que sigue ocurriendo en la actualidad.
No solo eso ya que ambos países abrieron escuelas de guerra y máster de Seguridad en las Universidades y así los estudiantes leen autores que van desde Carl von Clausewitz como a Tucídides hasta Nicolás Maquiavelo, todos fanáticos del concepto de la guerra. Así también se introdujo a la mujer en el mundo de la guerra, cuando antes lo único que solían hacer era quedarse en su casa esperando a casarse con lo más cercano a un jeque.
Pero según explica el medio español, el objetivo de los Emiratos árabes no es solo económico, sino que también es militar y una cuestión de estrategia geopolítica ya que hoy el mundo árabe está en retroceso, incertidumbre y debilitado luego de las tan catastróficas revueltas de la Primavera Árabe en 2011. Ambos países son aliados en la lucha por la democratización, ya que sufren en un estado de incertidumbre desde 2011, cuando los poderes se desestabilizaron. En esto claro los ayuda Estados Unidos, quienes también están en contra del crecimiento de un islam político como el que existe en Egipto.
Es así que lo que creció con la ayuda del norteamericano, Erik Prince, y hoy continúa siendo respaldado por el gobierno de Estados Unidos, que es el crecimiento armamentístico de estos dos gigantes de Medio Oriente, constituye el poder de ambos países que dibujan el mapa económico y político de la actualidad, de los cuales depende, entre otros que estalle otra guerra en la región de oriente medio.