Recordemos que el pasado jueves 28/11, el presidente Trump decidió jugarle una mala pasada al régimen de Xi Jinping y promulgar la ley que defiende a los manifestantes de Hong Kong, uno de los mayores problemas y enemigos del presidente chino en estos días. Anteriormente el Congreso norteamericano aprobó con la aceptación de ambas cámaras y ambos partidos, algo por demás complicado en el actual escenario político del país. Claro que esto fue duramente criticado por China pero abrazado por los jóvenes en Hong Kong, tanto que hicieron del presidente estadounidense su nuevo héroe.
Ante esto el régimen chino prometió "graves" consecuencias y solamente lo que obtuvo Estados Unidos fue un simple castigo que no tiene gran efecto sobre la administración Trump. Esto es un claro reflejo de que el acuerdo comercial es más importante para China de lo que dice, sobre todo teniendo en cuenta que la economía de la potencia asiática está en declive desde la última aplicación de sanciones por parte del gobierno de Trump. Es decir, no se puede dar el lujo de enfurecer a Estados Unidos.
Aunque no solo eso, ya que cuando se dieron a conocer las sanciones,nadie por parte del gobierno chino dio a conocer los detalles. No se habló de cuánto ni de cuándo, es por eso que muchos especularon con la posibilidad de que sea una declaración fantasma y que no tenga impacto real sobre las organizaciones. Por otro lado, no sería algo tan extraño que China vaya contra Human Rights Watch ya que exactamente defiende lo que Beijing está intentando destruir.
De acuerdo a lo que explicó la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Hua Chunying: todas las ONG sancionadas "instigaron fuertemente actividades criminales extremadamente violentas", aseguró para después atribuirles la responsabilidad. "Estas organizaciones merecen ser sancionadas y deben pagar el precio", concluyó. Claro que es una salida más fácil que poner en peligro el acuerdo comercial.
Esto no fue todo ya que por otro lado, China suspendió las visitas de buques y aviones militares estadounidenses a Hong Kong, nada extraño para Beijing ya que a diario rechaza la entrada de embarcaciones con la bandera norteamericana. Tampoco algo tan decisivo para los planes de la Casa Blanca. Otro claro ejemplo de que existe un temor en China a actuar sobre Estados Unidos, y por supuesto un intento para cuidar la imagen internacional del régimen de Xi Jinping, así como un claro triunfo de Donald Trump, quien no solo aprobó la ley y pasó a ser un héroe en Hong Kong, sino que también se presentó a él mismo como el defensor de los valores democráticos.
La política exterior de China tuvo las mismas características durante los últimos meses ya que no solo intenta cuidar su imagen internacional, sino que también pende de un hilo controlado por la guerra comercial y Estados Unidos. Es así que China no está en condiciones de tomar ninguna decisión apresurada y que pueda hacer peligrar el acuerdo comercial y la tan famosa "fase uno" que están a punto de firmar ambos mandatarios.