Khangoshvili ya había sobrevivido a intentos previos de asesinato, relató su hijo, lo que lo hizo buscar asilo en Europa, donde vivía bajo identidad oculta.
El presunto sicario había viajado a Alemania con un pasaporte ruso emitido a nombre de Vadim Sokolov, aunque expertos han cuestionado la autenticidad del documento. Según Der Dpiegel, el más alto fiscal general de Alemania en Karlsruhe, decidió tomar el caso luego de que forenses identificaran al presunto asesino como Vadim Krasikov, quien era buscado por otro asesinato, cometido contra un empresario ruso en 2013. La víctima, en ese caso, también había sido asesinada por un hombre que se le había acercado en bicicleta.
La investigación podría derivar en que el estado alemán acuse oficialmente al Kremlin de haber llevado a cabo un asesinato político en su suelo, lo que podría terminar en una trifulca diplomática como la acontecida entre Rusia y Reino Unido por el envenenamiento de Sergei Skripal, explica The Guardian.
En este como en ese caso, Moscú niega tener involucramiento alguno en el crimen.
"Este caso no tiene nada que ver con el estado ruso o con agencias oficiales", dijo el portavoz del presidente ruso Vladimir Putin, Dmitry Peskov.
Algunos oficiales alemanes dijeron que la acusación a Rusia de estar involucrada en el crimen podría ser una cortina de humo para sembrar discordia entre Rusia y Europa.