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La ilusión de las 5 Estrellas en un viaje a la Anti Política

Los italianos imaginan en el Movimiento 5 Estrellas virtudes o características que no necesariamente son reales. Precisamente la virtud de Beppe Grillo fue crear la ilusión, o recuperarla, pero el asunto se pone espeso cuando se va un poco más allá del marketing viral exitoso. Italia se encuentra complicada: depende de 2 payasos (uno es Beppe Grillo y el otro, a decir de líderes socialdemócratas alemanes, Silvio Berlusconi).

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El estupor ha vuelto a los mercados y el contagio desde Europa, que parecía haberse alejado de España desde el acuerdo entre Grecia y la 'troika' (FMI, Unión Europea y Banco Central Europeo) en noviembre de 2012, amenaza de nuevo.
 
El ministro de Economía español, Luis de Guindos, admitió cierto contagio de la inestabilidad política italiana sobre el Ibex y la deuda nacional. "Lo bueno para Italia es bueno para España y viceversa", señaló el funcionario.
 
"Estamos afrontando bastante bien el contagio por el buen dato del déficit público en 2012. Pero si los comicios hubiesen permitido un Gobierno entre Bersani y Monti, la prima de riesgo española probablemente se hubiese acercado a los 300 puntos", explicó Daniel Pingarrón, analista de IG Markets.
 
El presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, ha advertido que los resultados muestran la insatisfacción de los italianos con los "recortes unilaterales. Las reformas las han hecho los líderes italianos, pero la percepción pública es que estas políticas provienen de Europa. Debemos tomárnoslo muy en serio", ha advertido el político socialista alemán, uno de los más críticos con las políticas promovidas por Bruselas y Berlín e impuestas al resto de socios.
 
No hay dudas que todo se ha complicado. El presidente de Alemania, Joachim Gauck, le pidió a los europeos desarrollar el patriotismo que el proyecto Europa requiere para salir adelante. Fue el 1er. discurso del presidente Gauck sobre Europa, muy esperado en Alemania porque llevaba tiempo evitando pronunciarse sobre la unión.
 
"Cuando digo que quiero más Europa no me estoy refiriendo a una Europa más alemana, sino a una Europa más fuerte", advirtió.
 
El horno no está para bollos. Entre el Parlamento Europeo y la presidencia irlandesa de la Unión Europea (UE) acordaron limitar -por 1ra. vez- el controvertido pago de bonos a los banqueros, que ha sido motivo de un profundo malestar en la opinión pública europea.
 
El ministro de Finanzas de Irlanda, Michael Noonan, explicó que las nuevas reglas deben asegurar que las prácticas de remuneración de los bancos no animen a los institutos crediticios a asumir riesgos excesivos.
 
El jefe de la delegación negociadora del Parlamento Europeo, Othmar Karas, saludó el acuerdo: "Por primera vez en la historia de la reglamentación de los mercados financieros en la UE vamos a limitar los bonos a los banqueros": no deberán superar los salarios reales de los banqueros, destacó Karas.
 
Europa teme -aunque intente ocultarlo- el 'efecto 5 Estrellas', que liderado por el humorista Beppe Grillo, emergió exitoso de su debut electoral, y en Italia todos saben que tiene un significado muy concreto contra la política, los burócratas, las instituciones y la propia democracia representativa, que quieren de cambios.
 
En el pasado Gianroberto Casaleggio (alias Beppe Grillo), tenía tan poco interés por la 'Democracia 2.0' que en el escenario destrozaba una computadora a martillazos, como parte de su show. Sin embargo, el marketing viral lo ha llevado más lejos que a quien fue el pionero de la anti-política italiana, el juez Antonio di Pietro, posiblemente porque Di Pietro tenía un perfil demasiado ideológico. 
 
Grillo es un humorista de escaso compromiso político, y por eso es un producto más vendible en un contexto de odio a los partidos políticos, a sus dirigentes, a sus negociaciones, a sus privilegios.
 
Apelando a un blog y las redes sociales, Casaleggio inventó los V-Day, manifestaciones de protesta lo suficientemente genéricas para sumar todo tipo de voluntades. Entonces él pasó a la siguiente fase: clubes de seguidores por toda Italia, siguiendo el modelo de los clubes de fans.
 
Solo entonces Casaleggio decidió crear un partido político.
 
Casaleggio o Grillo procede de la directiva de Olivetti y está vinculado a Telecom italiana, a la que sin embargo ataca: su empresa, Casaleggio Associati, factura dos millones y medio de euros al año. Su socio, Enrico Sassoon, está vinculado a las grandes corporaciones estadounidenses, a través de la Cámara de Comercio Americana, y es miembro del Instituto Aspen, al que también pertenece Mario Monti.
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En Piazza Navona, 114 cívica, Roma, se encuentra el Palazzo Lancellotti, un edificio que data del siglo XVI, sede del Italia Aspen Institute, para los 'conspiranoicos' la sucursal local del poderoso Club Bilderberg. 
 
Pero en este caso no hace falta pensar en una conspiración: Casaleggio entiende la política como un producto comercial y le aplica las reglas y los trucos del márketing viral entre electors que se sienten fascinados con la 'democracia directa', que en realidad es una reformulación del antiguo  principio de que el cliente siempre tiene la razón.
 
Los candidatos del Movimiento 5 Estrellas fueron seleccionados mediante una votación de videos colgados por ellos mismos en YouTube... votación electrónica de la que sólo participaron 20.000 personas... utilizando un programa de la Casaleggio Associati sin control externo alguno. 
 
Si a esto se le suma que, según una estimación, hasta la mitad de los seguidores de Grillo en Internet podrían ser 'bots' o 'trolls' (identidades falsas), lo único real son los 8 millones y medio de sufragios obtenidos por un producto aparentemente novedoso. 
 
Ahora, ¿qué es exactamente lo que los italianos se han comprado?
 
Lucía Magi desde Roma, lo cuenta así en el diario El País, de Madrid:
 
¿Diputado Di Battista?”. “Qué diputado ni diputado. Soy Alessandro. Llámame ciudadano Alessandro. Como durante la Revolución francesa. Nosotros somos el pueblo y lo que estamos haciendo aquí es la revolución”. La revolución italiana echa a andar de la mano de 54 senadores y 108 diputados, representantes de una formación que no quiere ser partido: sin sede, sin secretario ni cúpula, sin portavoces ni congresos, el Movimiento 5 Estrellas cosechó el 25,5% de los votos. Un ejército de perfectos desconocidos que en sus filas ha alistado a investigadores desempleados, teleoperadoras, geólogos, abogados, recién licenciados, biólogos con trabajos precarios, enfermeras, profesores de instituto y maestros. Algo que en la mente del inspirador del movimiento, Beppe Grillo, no representa a la sociedad civil, sino que es la sociedad civil. Sin intermediarios, directamente servida en los escaños del Parlamento.
 
Alessandro di Battista es uno de sus rostros: 34 años, máster en Derechos Humanos, hijo de ama de casa y empresario. Fue cooperante en América Latina y publicó una investigación sobre los sicarios del narcotráfico. “Tengo dos años más que la media de nuestros parlamentarios; el 88% somos licenciados, muchos han vivido en el extranjero y 4 de cada 10 son mujeres. No tenemos nada que ver con los políticos de profesión, con los ladrones”. Ambos conceptos son sinónimos para él. “Para mí la política es un servicio. Me siento como si me hubieran hecho un contrato de trabajo temporal: cinco años para cambiar el país. Estamos en guerra: la gente contra la oligarquía. Nuestro virus se va a difundir por Europa”.
 
“Grillo encontró la fórmula de rentabilizar el hartazgo contra los políticos. Su movimiento es un caso extraordinario de éxito: no recuerdo una fuerza —sin los medios de Berlusconi— que en sus primeras generales llegara a ser el partido más votado. Es un caso único en Europa que crea un precedente”, comenta Gianfranco Pasquino, catedrático de Ciencias Políticas en Bolonia. En varios países europeos la indignación hacia la clase política tradicional tiene características parecidas.
 
Giulia Sarti, de 26 años, está haciendo la maleta para mudarse a la capital. Nació en Rimini, la ciudad de Federico Fellini, y se licenció en Bolonia en Derecho. En verano trabaja como animadora y en invierno alternaba estudios y pasión política: el movimiento contra la energía nuclear o contra la privatización del agua, por ejemplo. Como primer acto quiere meter mano a la ley sobre la fecundación asistida: “Quiero un Gobierno desvinculado de las presiones de la Iglesia, laico, que reconozca los derechos de todos”, dice. Marta Grande, 25 años, elegida para el Congreso por la región de Lacio, máster en estudios europeos, señala que su prioridad es “traer de vuelta a casa a todos los jóvenes que tuvieron que dejar Italia para buscarse un futuro. Quiero un país del que no haya que huir si careces de enchufes”. Andrea Colletti, abogado de 31 años, de Los Abruzos, pretende por su parte “subir las penas para los grandes evasores fiscales”.
 
Del cielo con cinco estrellas a la tierra con agujeros en las cuentas y en las calles, el paso no es fácil. Lo sabe uno de los primeros grillini en medirse con una administración. Federico Pizzarotti, de 39 años, informático en un banco ahora en excedencia, lleva nueve meses como alcalde de Parma, acomodada ciudad del norte, pero aún parece incómodo entre los brocados y los estandartes de su despacho. “El impacto con la maquinaria municipal cuesta trabajo. Hay decenas de ejemplos. Para activar un apartado en la web del Ayuntamiento donde los ciudadanos pudieran darse de alta para mandarnos sugerencias tuvimos que esperar cuatro meses. Si lo hacía yo, tardaba cuatro días”.
 
Parma eligió el M5S tras años de corrupción y especulación inmobiliaria. “¿El secreto? No tener un electorado específico que complacer. Frente a un problema, no pienso qué respuesta es de izquierdas y cuál de derechas. Solo busco una justa”, dice Pizzarotti.
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Sin embargo, la revolución de Parma no ha arrancado. La política “de las pequeñas cosas y del sentido común” —así la define el alcalde— cosecha resultados discontinuos. “Pagan su ingenuidad”, evalúa Andrea Ansaloni, portavoz de la anterior junta muncipal conservadora. “Rechazan tener a un director general que coordine el trabajo de los funcionarios. La anterior administración tenía 80 entre asesores y directivos, encargados a dedo y superremunerados. Hacer lo opuesto es un símbolo de cambio, pero es poco operativo: los ocho concejales están aislados en el Palacio, no consiguen activar los departamentos”. Y muchas intenciones de sentido común se quedan en el aire.

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