> un acuerdo económico-presupuestario, y
> la convocatoria de un referéndum soberanista.
No obstante, fuentes de CiU se han apresurado a matizar que el acuerdo global "no está cerrado" y que únicamente debe ser entendido como una aproximación entre los criterios que sostienen ambos partidos.
Según la hoja de ruta pactada por ambos partidos, la consulta se celebrará probablemente en 2014.
El principal escollo para la negociación era que CiU, y especialmente Unió Democràtica, rechazaba que el acuerdo de gobernabilidad fijara una fecha concreta para realizar la consulta.
ERC, en cambio, exigía concreción.
Entonces, un acuerdo intermedio.
De celebrarse a finales de 2014 la consulta coincidiría en el tiempo con el referéndum de independencia de Escocia, un momento clave en el calendario de las fuerzas soberanistas catalanas.
Es la primera vez que Convergència i Unió fija un plazo para celebrar la consulta de autodeterminación, lo que supone un salto cualitativo importante en el discurso de los nacionalistas catalanes.
Los republicanos (ERC) apuestan porque en la redacción del pacto quede meridianamente claro, sin ningún atisbo de duda, que la consulta se hará como máximo en 2014.
En cambio, los nacionalistas (CiU), apuestan por un compromiso menos categórico.
La hoja de ruta que contemplan CiU y ERC consta de 2 fases:
> el Gobierno catalán negociará con el Ejecutivo de Mariano Rajoy para encontrar una salida constitucional a la celebración del referéndum; y
> dando por hecho que no habrá consenso con el PP, el Parlament discutirá y aprobará una ley de consultas que dé cobertura legal a la Generalitat para celebrar una votación por la autodeterminación.
Cerrado este periodo (que según los cálculos de ERC podría ser en otoño de 2013), la Generalitat se sentiría facultada a convocar la consulta. La fecha en la que piensan ambos partidos es en otoño de 2014, para buscar consensos en la Unión Europea y asegurarse una mayoría soberanista que posibilite la victoria independentista en la votación. El acuerdo al que llegaron ayer fija que, en cualquier caso, la consulta será antes de 2015.
Con el acuerdo sobre la consulta pendiente solo de los flecos, los negociadores de CiU y ERC se centrarán en cerrar el pacto sobre la hoja de ruta económica del nuevo Gobierno. No en vano, una de las primeras medidas que tendrá el ejecutivo de Artur Mas será aprobar los Presupuestos de 2013, que contemplarán un ajuste cercano a los 4.000 millones.