"Egipto y China tienen ambos una civilización antigua, lo cual supone una buena base para nuestros intercambios", respondió el primer presidente civil de Egipto.
Durante su visita, que finalizará el jueves, Morsi se entrevistará con el primer ministro chino Web Jiabao, el presidente de la Asamblea Nacional popular Wu Bangguo, y el vicepresidente Xi Jinping, probable sucesor de Hu Jintao en 2012 o 2013.
Entre los temas que se abordarán se incluirán grandes proyectos industriales y tecnológicos.
El portavoz de Morsi, Yaser Ali, declaró que el objetivo era "atraer más inversiones chinas en Egipto, porque no corresponden a los excedentes" de la economía china.
El volumen de intercambios comerciales entre ambos países fue en 2011 de US$ 9.000 millones. Egipto exporta por valor de US$ 1.500 millones a China e importa por US$ 7.500 millones de ese país, según cifras gubernamentales egipcias.
Morsi, del movimiento de los Hermanos Musulmanes, hará el jueves una breve escala en Teherán para la cumbre del movimiento de los No Alineados, en la primera visita de un presidente egipcio a Irán desde la ruptura diplomática entre ambos países hace 32 años.
El primer presidente elegido por los egipcios en sus 5.000 años de historia habló con Reuters en una sala utilizada para recibir a dirigentes internacionales, con mobiliario de la época de la monarquía del siglo pasado, cuadros y un gran tapiz en la pared.
Mursi, de 61 años, llegó al poder tras la caída de Hosni Mubarak, que durante décadas fue un aliado leal de USA y garante del estatus de Egipto como el primer país árabe en firmar la paz con Israel.
Su énfasis en el equilibrio sugiere que está tratando de mantener un papel menos explícitamente pro-estadounidense, pero también que ha tenido dificultades para calmar a sus aliados tradicionales.
Los Hermanos Musulmanes califican a Israel de Estado racista y expansionista, pero él ha descartado referirse así desde que llegó al poder, evitando cualquier lenguaje incendiario.
Además, repitió su postura de que Egipto cumplirá sus tratados internacionales, entre ellos los de Camp Davis de 1979 con Israel.
Sin mencionar al Estado judío por su nombre, indicó que el vecino de Egipto no tiene nada que temer de una nueva intervención militar en la península del Sinaí, que ordenó después de que hombres armados atacaran un puesto fronterizo egipcio, mataran a 16 guardias e intentaran cruzar la frontera hacia Israel.
"Egipto está ejerciendo un papel muy normal sobre su territorio y no amenaza a nadie. No debería haber ningún tipo de preocupación internacional o regional, en absoluto, por la presencia de fuerzas de seguridad egipcias", dijo Morsi, refiriéndose al despliegue de policías, soldados y otros cuerpos desplazados a la zona.
Responsables israelíes, preocupados porque los islamistas egipcios apoyen a Hamás, han mostrado su preocupación por el incremento de la presencia militar egipcia en el Sinaí para aplastar a los integristas.
Mursi no dijo si se reunirá con dirigentes israelíes. Mubarak lo hacía habitualmente, aunque solo fue una vez a Israel para un funeral.