El problema de Joe Biden es que se debe enfrentar a un gran parte del electorado joven que desea líderes más joviales reformistas y fuertes entre el Partido Demócrata, los suficientemente fuertes para aplastar a la eventual candidatura del republicano Donald Trump.
De consagrarse ese reencuentro, el magnate buscaría la revancha, relativamente anunciada por sus encontronazos con otros demócratas y demás aspirantes republicanos.
Entre ellos, surgen la ex embajadora de USA ante la ONU Nikki Haley, el empresario Vivek Ramaswamy, el exgobernador de Arkansas Asa Hutchinson, el presentador de radio conservador Larry Elder y el empresario Perry Johnson. También el gobernador de Florida, Ron DeSantis, o el que fuera vicepresidente con Trump, Mike Pence.
La envidia de Alberto Fernández
Probablemente el mandatario Alberto Fernández recibió la noticia con cierto amargor ya que, a falta de apoyo de su propio partido PJ del que es presidente (solo por cortesía), se vio obligado a deshacer cualquier intento de búsqueda relectoral.
Tal como informó Urgente24, el 7,7% de suba que arrojaron los precios durante marzo y que el INDEC dio a conocer el viernes habría sido el puntapié inicial de la decisión de Alberto Fernández. Además, claro está del pésimo escenario económico, con la escalda fatal del dólar blue.
Asimismo, un factor crucial en la decisión de Fernández fue que desde el entorno de Axel Kicillof hicieron saber que el gobernador no descartaba desdoblar los comicios en la provincia si es que el Presidente mantenía su anhelo reeleccionista. Antes, le habían advertido a Fernández que si quería ir a una PASO, debería olvidarse de colgarse de la boleta de Kicillof, el candidato más competitivo en el principal distrito electoral.
De todas maneras, el renunciamiento de Alberto Fernández ya era evidente desde hace meses. Por ejemplo, la fecha mítica del peronismo (17 de octubre-Día de La lealtad) que históricamente aunaba todas sus diversas vertientes no contó con el presidente de la Nación acaso por primera vez. Sin embargo, su ausencia en calidad de jefe de estado sorprendió apenas; asombró más en calidad de presidente del PJ Nacional.
Si hay algo que la oposición le debe a La Cámpora es el renunciamiento adelantado de Alberto Fernández, que ni en su peor sueño deseaba que sea reelegido luego de la gran crisis gubernamental, inflacionaria y los consecuentes cambios de gabinete durante su gestión que reflejan la profunda grieta interna en el FdT. La agrupación Ultra K, bajo la dirección sombría de CFK, hizo todo lo posible desde que Alberto piso la Casa Rosada en estorbar su gestión y en atribuirle todas las nefastas políticas a él.
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