"No quiero una reunión inútil. No quiero perder el tiempo", declaró Trump el martes en la Casa Blanca, cuando los periodistas le consultaron el motivo de la cancelación y el aplazo de su encuentro con Putin, previsto inicialmente para dentro de unas dos semanas en la capital de Hungría.
La reunión fue acordada en la última conversación telefónica que ambos líderes mantuvieron hace una semana, la que Trump calificó el pasado 16 de octubre de "muy productiva". En aquella oportunidad, el líder de Estados Unidos aseveró que "dedicaron un tiempo considerable" a hablar sobre el comercio entre Rusia y Estados Unidos una vez finalizado el conflicto ucraniano. Sin embargo, no mencionó que hubiera hablado de los misiles Tomahawk, de largo alcance, que Estados Unidos planea entregar a Ucrania, una de las principales razones por las que Zelensky arribó el viernes pasado a Washington.
A principios de este mes, Trump dijo que necesitaría hablar con Putin para ver si quiere "que los Tomahawks vayan en su dirección". Ante ello, el expresidente ruso, Dmitri Medvedev, advirtió que eso "podría terminar mal para todos... sobre todo, para el propio Trump".
"Se ha dicho cientos de veces, de una manera comprensible incluso para el hombre de las estrellas, que es imposible distinguir un misil nuclear Tomahawk de uno convencional en vuelo", señaló el vicepresidente del Consejo de Seguridad ruso, Medvedev.
Ejercicios nucleares de Rusia para intimidar a Washington y la OTAN
Rusia demostró este miércoles que aún sigue en pie de guerra, en tanto Trump no le dé su palabra de honor de que tendrá garantías territoriales sobre lo ganado en batalla (o a través de cuestionados plebiscitos). El líder ruso no está dispuesto a un alto al fuego si tampoco le garantizan un paz duradera en la posguerra, y más aún si lo amenazan con enviarle misiles de largo alcance a su rival ucraniano.
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Rusia disparó hoy un misil balístico intercontinental Yars desde un cosmódromo en el noroeste del país hacia un campo de pruebas en Kamchatka © Servicio de Prensa del Ministerio de Defensa de Rusia/AP
Putin supervisó por videoconferencia un ejercicio de entrenamiento de fuerzas nucleares estratégicas planificado, con componentes terrestres, navales y aéreos, según informó el Kremlin. Las fuerzas rusas lanzaron un misil balístico intercontinental Yars desde el cosmódromo de Plesetsk, en el noroeste de Rusia, hacia un campo de pruebas en Kamchatka.
Sineva, otro misil balístico, fue lanzado desde un submarino nuclear en el mar de Barents, fronterizo con Noruega, mientras que bombarderos Tu-95MS dispararon misiles de crucero. Noruega se une a otros países de la OTAN en un ejercicio nuclear esta semana desde los Países Bajos, con aeronaves capaces de transportar armas atómicas.
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