Es por ello que China habría ofrecido a los interesados brasileños un amplio servicio de “postventa”, con formación de pilotos en Asia, además de otros actores dentro del staff de la compañía. Cuestiones estratégicas para el desarrollo sostenible de la empresa con asiento en Curitiba.
De cualquier manera, el desafío principal para China será lograr la homologación de su nave insignia por parte de la Agencia Nacional de Aviación Civil (ANAC) de Brasil. Un proceso que sería mucho más sencillo si Comac ya hubiera alcanzado la luz verde de entidades como la Federal Aviation Administration (USA) o la European Union Aviation Safety Agency (UE).
A la espera de esos avances, Total tendría previsto incorporar las aeronaves a partir de 2025, cuando la fabricante china pueda completar el plazo estipulado de entrega entre más de 1000 pedidos internos que ya ostenta.