Cabe recordar que la Estación Espacial Internacional está preparada para imprevistos como el de Boeing. Si bien Williams y Wilmore no despegaron con equipamiento de larga estancia, la construcción internacional en el espacio está lista para albergar por varios meses e incluso años a tripulantes de ser necesario.
Boeing y una crisis extendida
El problema espacial de Boeing comenzó con la identificación de fallas el 6 de junio pasado, cuando en conjunto con Nasa se detectaron fugas de helio y problemas con algunos impulsores de la nave espacial que llevaba a los dos astronautas. Desde entonces, ambas organizaciones trabajaron en conjunto para relevar una enorme cantidad de datos y así poder determinar el nivel de seguridad de un reingreso con tripulación, algo que no pudo ser garantizado.
Eso, sumado a la expectativa por la llegada de la nave de Space X, decantó en la decisión conservadora. Cabe destacar que Estados Unidos pudo disponer eso gracias a que cuenta con dos programas simultáneos por primera vez en la historia, lo que evitó que el rescate sea realizado por la nave rusa Soyuz, cuestión de un alto impacto político.
Por fuera de su programa espacial, Boeing experimenta una fuerte crisis, sobre toda referida a su división de aeronaves civiles. Con fuertes retrasos en la entrega de aviones a las aerolíneas, la compañía experimenta además un fuerte peritaje del Gobierno estadounidense tras reconocer una caída en los procesos de calidad de la construcción de dichas naves.