Ahora bien, está claro que el magnate sudafricano está completamente lanzado a ser el nuevo Rupert Murdoch, no ya con medios tradicionales que las nuevas generaciones no miran ni prestan atención.
Si en 2016, Facebook fue clave junto a Cambridge Analytica para la campaña republicana de Donald Trump y Ted Cruz, Twitter podría ser el eje central de lo que viene rumbo a 2024. De un lado Trump y su enemistad con Murdoch, pese a su imperio mediático, mientras del otro lado de la vereda republicana se ubicaron rápidamente Musk/DeSantis/Carlson.
La agencia Bloomberg, cuyo fundador es el magnate y excandidato a las elecciones primarias de 2020 por el Partido Demócrata, Michael Bloomberg, se metió en la interna y chicaneó a Murdoch: “Muévete, Murdoch. La enorme fortuna de Musk lo convierte en un rey político”
Ahora bien, Musk no sólo se propone ser tan o más influyente que Murdoch entre los republicanos. Su perfil innovador apunta a ubicarlo como la nueva generación cargada de energía capaz de actualizar el capitalismo global y la economía de los Estados Unidos.
Por caso, esta misma semana, Neuralink Corp., la compañía de implantes cerebrales de Elon Musk, dijo que recibió la aprobación de la Administración de Drogas y Alimentos de EE. UU. para realizar ensayos clínicos en humanos.
“Este es el resultado de un trabajo increíble del equipo de Neuralink en estrecha colaboración con la FDA y representa un primer paso importante que algún día permitirá que nuestra tecnología ayude a muchas personas”, dijo la compañía el jueves 25 de mayo en un tuit.
Así las cosas, innovación, tecnología, ciencia, renovación política, redes sociales y miles de millones de dólares parece ser la fórmula de la campaña electoral que viene en Estados Unidos.
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