Algunos crecen pero la mayoría no llega a fin de mes: ¿Qué pasa?
El diálogo con Santiago Casas comenzó con la duda de muchos escépticos y desencantados con Javier Milei, más allá del FMI y el EMAE: "No llego a fin de mes".
El diálogo con Santiago Casas comenzó con la duda de muchos escépticos y desencantados con Javier Milei, más allá del FMI y el EMAE: "No llego a fin de mes".
La idea fue entrevistar a un economista de la nueva generación. La ausencia de crecimiento real en la Argentina de las últimas décadas obliga a desconfiar de la generación anterior de economistas. Santiago Casas fue el elegido, economista de Eco Analytics.
Son días complejos. El FMI desespera por mantener normalizado a su mayor deudor al que sólo le prestó tanto dinero por presión de Donald Trump.
Las buenas noticias del EMAE (INdEC) no marcan tendencia todavía. Ni recuperan el mal 2025.
Muchos creen que hay problemas de estructura de la política económica que no pueden analizarse con la especulación de un día positivo entre varios malos.
Santiago Casas aceptó el ida y vuelta.
El estancamiento real de la economía: Casas señala que, tras recuperar en 2024 los niveles de 2023, la actividad económica se quedó "flat" (estancada) en 2025 y advierte que no visualiza un "boom" económico para el resto de 2026.
La economía de "2 velocidades": Coexisten 2 realidades ciertas. Por un lado, crecen los sectores ligados a la demanda externa (agro, minería, oil & gas); por el otro, caen con fuerza la industria manufacturera, la construcción y el comercio, que son los que concentran la mayor cantidad de empleo y afectan el humor social.
Crítica a la política monetaria: Para Casas, la mayor debilidad del gobierno es la discrecionalidad monetaria de Luis Caputo y Santiago Bausili. Él define este factor como "la madre de todos los problemas" y la razón por la cual la inflación núcleo encuentra un piso difícil de perforar.
La eliminación de las Lefis como error origen: Explica que la decisión de eliminar las Letras Fiscales de Liquidez (Lefis) generó una fuerte emisión endógena que obligó al Banco Central a subir encajes bancarios, contrayendo el crédito y encareciendo las tasas activas.
Sin ancla cambiaria clara: Advierte que no existe un norte monetario explícito. El gobierno afirma mirar la "demanda de dinero" (una variable intangible), pero en la práctica interviene mirando el tipo de cambio, lo que descoordina las expectativas del mercado.
La paradoja del Banco Central: Critica que un presidente autopercibido libertario mantenga al Banco Central sin autonomía real, utilizándolo como una "oficina indirecta" de asistencia financiera al Tesoro Nacional.
El dilema de la sostenibilidad fiscal: Reconoce el logro de los cinco puntos de ajuste del PBI, pero duda de su sostenibilidad si no se recupera la recaudación mediante la actividad económica real, ya que no considera viable bajar impuestos bajo la actual estructura de parálisis.
El debate del RIGI: Coincide parcialmente con las críticas liberales que lo tildan de "capitalismo prevendario", argumentando que es una reducción discrecional y arbitraria (fijada en 200 millones de dólares). Sin embargo, aclara que en Argentina los sectores grandes son los únicos que justifican el riesgo debido a la falta de estabilidad jurídica a largo plazo.
Falta de percepción de permanencia: Sostiene que no hay una fuerte entrada de capitales ni los argentinos traen sus fondos del exterior porque no existe previsibilidad política ni un acuerdo de Estado que garantice que las reglas de juego se mantendrán más allá del mandato de Javier Milei.
Alerta de cara a 2027: Pronostica que 2027 será un año "muy malo" y un punto de quiebre absoluto. Al ser un año de elecciones presidenciales, la caída en la demanda de dinero y la presión sobre el tipo de cambio generarán un choque macroeconómico comparable al escenario que sufrió Mauricio Macri en 2019.
El testimonio de Santiago Casas en 'Como en Casa', podcast de Urgente24 ofrece una radiografía cruda y desapasionada de la gestión económica de La Libertad Avanza, desmarcándose tanto del relato oficialista como de la oposición tradicional.
Su análisis expone la principal contradicción del experimento libertario: la convivencia de un ajuste fiscal inédito y exitoso en su ejecución inicial, con un manejo macroeconómico marcadamente discrecional, intervencionista y carente de una reforma estructural de fondo.
La economía argentina, bajo esta perspectiva, se encuentra atrapada en una tregua precaria. Si bien el gobierno logró evitar una catástrofe mayor al inicio de su mandato, el motor del crecimiento genuino permanece apagado.
El esquema de "2 velocidades" que describe Casas —donde los sectores extractivos y exportadores empujan el PBI hacia arriba mientras la economía doméstica, las pymes y el empleo formal se hunden— no solo erosiona el humor social, sino que también carcome los cimientos de la recaudación fiscal indispensable para volver sustentable el superávit.
El gran interrogante que deja la entrevista no gira en torno a las intenciones del gobierno, sino a la viabilidad del rumbo elegido por el binomio Caputo-Bausili.
Al esquivar una verdadera reforma monetaria, postergar la salida del cepo y recurrir a parches impositivos discrecionales como el RIGI, el oficialismo sacrifica la previsibilidad de largo plazo a cambio de estabilidad cambiaria transitoria. Sin un consenso político amplio que garantice la permanencia de las reglas de juego, los capitales no vendrán.
En consecuencia, el diagnóstico de Casas opera como una luz de alarma severa: de no mediar un cambio de timón en la arquitectura monetaria, la economía llegará extenuada al escenario electoral, convirtiendo al año 2027 en un potencial y peligroso abismo macroeconómico.