“¿Qué puede aportar Massa ahora para frenar la reforma?”, se lamentó un dirigente al salir del encuentro. Otro fue más directo: “La reunión no sumó”.
Massa habló de gobernadores, del PJ y de sus propios planes
Pese al malestar implícito, la conversación avanzó sobre varios frentes. Massa analizó el estado del peronismo tras la derrota electoral, se posicionó como mediador entre los distintos sectores internos —marcando distancia de Cristina Kirchner— y remarcó la necesidad de volver a tejer vínculos con gobernadores para condicionar los proyectos de Milei en el Congreso.
Según uno de los presentes, el exministro destacó que la Legislatura bonaerense aprobará el pedido de endeudamiento de Axel Kicillof, lo que, según su lectura, reforzará la posición del gobernador en el reordenamiento interno del PJ.
El mensaje a la CGT: “Negocien ahora, antes que con el peronismo”
Massa sorprendió a parte de los gremialistas al insistir en que la mitad de los trabajadores se desempeña en la informalidad y que esa realidad obliga a discutir cambios laborales. Recomendó, según reconstruyeron participantes del encuentro, que la CGT dialogue primero con el Gobierno antes que encerrarse en una postura estrictamente opositora.
Aun así, avisó que el debate legislativo no será inmediato: anticipó que, por el tratamiento del Presupuesto 2026, la reforma laboral probablemente quede relegada a febrero, y que lo que finalmente se apruebe será “mucho más moderado” que el borrador que circula en Casa Rosada.
Los límites de la CGT: tres puntos que no negociarán
Aunque la CGT está dispuesta a dialogar, tiene marcados tres “no” rotundos:
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Financiamiento sindical: rechazo total a cambios que afecten cuotas, aportes compulsivos o fondos de las organizaciones.
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Negociación colectiva: fuerte oposición a convenios por empresa y salarios atados exclusivamente a productividad.
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Ultraactividad: rechazo a eliminar la vigencia de los convenios una vez vencidos.
Los gremialistas saben que el Gobierno quiere avanzar sobre esos aspectos y por eso buscan sumar apoyos en el Congreso antes de que el proyecto llegue al recinto.
Relaciones internas y el objetivo de recomponer el vínculo con los trabajadores
En paralelo, la nueva conducción cegetista se propuso un plan que excede la reforma laboral: reconstruir la relación con los trabajadores que migraron al voto libertario, un fenómeno que preocupa al peronismo y explica parte de la debilidad actual del movimiento obrero organizado.
Por eso, además de los diálogos con referentes opositores, la CGT espera una reunión con interlocutores directos del Gobierno. Entre los nombres que circulan aparecen los del asesor presidencial Santiago Caputo y el operador político Eduardo “Lule” Menem, hombre de extrema confianza de Karina Milei.
Por ahora, la central sindical navega un escenario incierto: mucho ruido político, demasiadas incógnitas sobre el proyecto del Ejecutivo y un encuentro con Massa que no alcanzó para definir una hoja de ruta. Lo único claro es que la CGT seguirá activando todos los canales posibles para moderar o frenar la reforma mientras el oficialismo se prepara para enviar su texto final al Congreso.
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