Puntualmente, la mutación se encuentra en un gen llamado LRRK2. Esta aumenta el riesgo de que las personas desarrollen la enfermedad pero no las condiciona.
En la investigación se compararon 188 personas que tenían párkinson con 180 personas que no y en ambos grupos había personas con la mutación del gen LRRK2 y otros sin ella.
212 participantes también completaron cuestionarios sobre cuánta cafeína consumían cada día.
Los científicos, entonces, observaron cuánta cafeína había en la sangre, entre otras sustancias químicas que se producen a medida que la cafeína se metaboliza en el cuerpo.
El resultado fue que entre las personas con la mutación del gen LRRK2, las que tenían párkinson presentaban una concentración de cafeína en la sangre 76% menor que las que no tenían párkinson.
Además, los portadores de la mutación genética con párkinson también tenían un menor consumo de cafeína en su dieta, un 41% menos que las personas sin párkinson, tanto con o sin la mutación del gen.
"Estos resultados son prometedores y animan a futuras investigaciones que exploren la cafeína y las terapias relacionadas con la cafeína para disminuir la posibilidad de que las personas con este gen desarrollen el párkinson", indicó una de las autoras del estudio, Grace Crotty.
Sin embargo, todavía existen algunas limitaciones con respecto al alcance de este estudio. "Aún no sabemos si las personas que están predispuestas al párkinson pueden tender a evitar beber café o si algunos portadores de la mutación beben mucho café y se benefician de sus efectos neuroprotectores", finaliza Crotty.