Tras entrevistar a más de 1000 fumadores de más de 25 años, y hacerles un seguimiento durante 14 meses, los investigadores, liderados por Jeffrey Haibach, observaron que los que incorporaban más frutas y verduras a su dieta tenían tres veces más posibilidades de dejar de fumar que los que no.
"La mejora de la dieta debería formar parte de las recomendaciones para dejar de fumar", dijo Haibach y explicó que hay que tomar estos resultados con cautela debido a que falta más evidencia científica.
Aunque esta información se puede complementar con otro estudio anterior, realizado por la Universidad de Duke de Carolina del Norte, también en Estados Unidos. Algunos alimentos empeoran el sabor del cigarrillo, entre ellos las frutas, verduras, hortalizas y los lácteos.
Por otro lado, consumir en abundancia carne, alcohol o café realza el sabor del tabaco y lo hacen mucho más atractivo para fumar. Por eso hay que evitarlos si se desea dejar el cigarrillo por completo.
Desde Duke indicaron que "ningún tratamiento es 100% efectivo y todos necesitan fuerza de voluntad". Pero que estos descubrimientos ayudan a la persona que está dejando de fumar.
"Esta medida por sí sola no funcionará para dejar de fumar: puede hacer los cigarros menos apetecibles, pero al final si una persona quiere fumar lo hará igualmente", agregaron.
Giuseppe Russolillo, presidente de la Academia de Nutrición y Dietética española, le dijo a El País que para que para recuperarse de adicción al tabaco también hay que consumir más vitamina C.
"Incrementar la ingesta de frutas como la mandarina, la naranja o el pomelo, y también el consumo de sustancias bioactivas o fitoquímicos vegetales, que se encuentran en los productos integrales de grano entero, en todas las frutas y verduras y hortalizas, en los frutos secos y en las legumbres", explicó.