Una actividad física diaria ayuda integralmente al organismo tras los excesos de las fiestas.
Los científicos eligieron a 26 adultos jóvenes sanos que tuvieran hasta 30 años y les pidieron que consumieran más calorías de costumbre durante una semana.
A la mitad de los participantes se les restringió su actividad física (menos de 4.000 pasos diarios) para que hubiera un excedente energético. Además, consumieron un 50% más de calorías. La otra mitad corrió durante 45 minutos al día en un caminador y se le pidió que consumieran un 75% más de calorías.
Los investigadores tomaron muestras de sangre, pruebas de glucosa y muestras de grasa abdominal. Luego de la semana experimental, las diferencias entre los dos grupos se notaron.
El grupo más inactivo mostró una alteración del metabolismo: subieron los niveles de azúcar en la sangre y las células de grasas tenían una sobreexpresión de genes relacionados con el equilibrio nutricional.
El grupo que hizo actividad física, al contrario, tuvo niveles de azúcar estables y algunos cambios menores de la expresión genética en sus células grasas.
"El ejercicio vigoroso ha contrarrestado la mayor parte de los efectos de la sobrealimentación a corto plazo. Esta nueva investigación muestra que el ejercicio tiene efectos positivos, incluso cuando estamos almacenando de forma activa la energía y aumentamos de peso”, indicó el coautor del estudio, James Betts.
La solución a los excesos navideños es, entonces, la actividad física diaria y una dieta balanceada. Nada de dietas rígidas, detox, o angustias por un aumento de peso "descomunal".