El estudio, publicado en European Heart Journal - Quality of Care and Clinical Outcomes, estimó que el 69 por ciento de las muertes por cardiopatía isquémica en todo el mundo podrían prevenirse si se adoptaran dietas más saludables.
"La cardiopatía isquémica se puede prevenir en gran medida con comportamientos saludables, y las personas deben tomar la iniciativa para mejorar sus hábitos", dijo Liu.
Hay nueve factores de riesgo principales para las enfermedades cardíacas, solo dos de los cuales no se puede hacer nada: la edad y los antecedentes familiares. El resto se puede modificar, y cinco de esos siete son impulsados total o parcialmente por la comida, según cuentan los investigadores, quienes basaron sus hallazgos en datos del Estudio de Carga Global de Enfermedad de 2017, que se realizó en 195 países entre 1990 y 2017.
La cardiopatía isquémica causó casi 9 millones de muertes en todo el mundo en 2017, lo que representa el 16 por ciento de todas las muertes, en comparación con el 12 por ciento de todas las muertes en 1990.
“Si bien se han logrado avances en la prevención de enfermedades cardíacas y la mejora de la supervivencia, especialmente en los países desarrollados, el número de personas afectadas sigue aumentando debido al crecimiento y el envejecimiento de la población”, dijo Liu.
Los investigadores calcularon el impacto de 11 factores de riesgo sobre la muerte por cardiopatía isquémica:
*dieta
*hipertensión
*colesterol alto de lipoproteínas de baja densidad (LDL) en suero
*glucosa plasmática alta
*el consumo de tabaco
*alto índice de masa corporal (IMC)
*la contaminación del aire
*baja actividad física
*función renal alterada
*exposición al plomo
*consumo de alcohol
La mayoría de las personas no necesitan hacer cambios radicales en su dieta para mejorar su salud cardíaca. No se trata solo de eliminar las cosas malas. Se trata de agregar cosas buenas.
Si uno come una manzana al día, en un año será una cantidad sustancial ingerida de fibra y antioxidantes. Sustituya una manzana por una galleta y vea los cambios.
Hay que comer alimentos reales, no demasiado, y principalmente vegetales. Antes del almuerzo, coma una pieza de fruta antes de comer lo que normalmente comería; podría ingerir un poco menos. En la cena, cambie las proporciones de tu plato. Consuma verduras con carne en lugar de carne y verduras. Los líquidos son una gran fuente de calorías innecesarias, así que cambie las bebidas endulzadas por agua.