El estudio fue elaborado por los investigadores Linda Solbrig, Ben Whalley, David J. Kavanagh, Jon May, Tracey Parkin, Ray Jones y Jackie Andrade. Se centraron en el análisis de la dieta Functional Imagery Training (FIT), que se basa mantener una motivación que nos ayude a cumplir los objetivos propuestos, además de un plan de comidas.
Casi nadie consiguió el éxito con la dieta en el primer intento, pero luego se retoma y las metas comienzan a cumplirse. Una paciente le comentó al diario The Telegraph: "No paraba de pensar en llevar el vestido que me compré para la graduación de mi hija. Eso me ayudaba en días en los que no me apetecía hacer ejercicio o que quería comer lo que me apetecía. Seguía imaginándome cómo estaría con él".
Con respecto al experimento, las personas que utilizaron el método FIT perdieron cinco veces y media más peso que los que solo siguieron una dieta. Más claro se ve con cifras: con una dieta tradicional los participantes perdieron 0,74 kg. de media, mientras que con el FIT, 6,44 kg. promedio.
La científica Solbrig, quien lideró el estudio, señaló: "Lo fantástico de este régimen es que los sujetos eran completamente libres en sus decisiones. No se les dio ni un programa de dietas ni de actividad física".