Incorpore alimentos ricos en antioxidantes (que son importantes para la salud general del cerebro) en su dieta. Estos incluyen frutas y verduras de colores brillantes y oscuros. Los radicales libres son moléculas inestables en el cuerpo. Son necesarios para la salud. Sin embargo, si hay un desequilibrio y hay más radicales libres de los necesarios, pueden dañar el tejido graso, el ADN y las proteínas del cuerpo. El daño que provocan estos radicales libres se conoce como estrés oxidativo. Esta es una condición que ocurre cuando la cantidad de radicales libres en el cuerpo es demasiado alta, lo que contribuye al daño celular.
Investigaciones han relacionado el estrés oxidativo con la progresión del Parkinson. Los antioxidantes controlan los radicales libres, por lo que seguir una dieta rica en antioxidantes puede ayudar a combatir el estrés oxidativo. Por lo tanto, es posible que una persona con Parkinson desee consumir alimentos ricos en antioxidantes en su dieta.
Tome mucha agua. Los medicamentos que tratan la enfermedad de Parkinson pueden deshidratarlo. La deshidratación no solo puede dejarlo más cansado con el tiempo, sino que también puede provocar confusión, problemas de equilibrio, debilidad y problemas renales. Asegúrese de beber mucha agua y otros líquidos durante el día.
Por otra parte, la Fundación de Parkinson sugiere que las personas con Parkinson sigan estos consejos dietéticos:
*Evite las dietas de moda y trate de consumir alimentos de todos los grupos de alimentos.
*Consuma muchos cereales, verduras y frutas.
*Limite la ingesta de azúcar.
*Reduzca la ingesta de sal y sodio.
*Siga una dieta baja en grasas, grasas saturadas y colesterol.
*Beba alcohol solo con moderación.
Con respecto al ejercicio, es fundamental en el tratamiento. Desde Johns Hopkins dicen que el movimiento, especialmente los ejercicios que fomentan el equilibrio y los patrones recíprocos (movimientos que requieren la coordinación de ambos lados del cuerpo), en realidad pueden retrasar la progresión de la enfermedad.
"Cualquier cosa que haga latir su corazón puede ayudar al cerebro a mantener la neuroplasticidad, que es la capacidad de mantener conexiones antiguas y formar nuevas entre las neuronas de su cerebro. “La neuroplasticidad creada a partir del ejercicio en pacientes con enfermedad de Parkinson puede en realidad superar los efectos de la neurodegeneración", indica la médica Denise Padilla-Davidson, fisioterapeuta de Johns Hopkins.