¿Cómo puede ser que ser voluntario en algún proyecto o causa solidaria haga que baje el riesgo de muerte?
Hay varios factores en juego, explica Fryburg en un artículo de la revista Pyschology Today.
El primero y más significativo es la mejora en el ánimo, lo que podría equipararse con menor nivel de estrés.
Allen Luks, experto en el tema, explica que sentimos un pico de euforia tras haber ayudado a alguien, y luego un sentimiento de calma que perdura.
Los mayores picos de euforia fueron observados en personas que ayudaron a extraños.
Hay muchos estudios que demuestran que ser voluntario puede ayudar en casos de depresión y que mejora las interacciones sociales.
Ayuda a paliar la soledad.
Ser voluntario tiene efectos positivos porque nos conecta con los otros y al mismo tiempo nos conecta con el sentido, el propósito.
Dado que el estrés es una causa importante de enfermedad, especialmente de las afecciones cardíacas, todo aquello que lo reduzca, así como al sentimiento de soledad, puede ser beneficioso para la salud.