Lo importante a saber es que la vitamina D se encuentra en yemas de huevo, pescados azules como la sardina, palta, bacalao, queso, salmón, hígado, leche y yogures enteros y los champignones.
Según el sitio Medline Plus, las personas que pueden necesitar más vitamina D incluyen a los mayores, bebés amamantado, personas de piel oscura y personas con ciertas afecciones como enfermedades del hígado, fibrosis quística y enfermedad de Crohn.
Normalmente, la carencia de Vitamina D puede pasar completamente desapercibida y solo se comprueba en los análisis de sangre.
Algunas personas pueden sentir cansancio, dolor o debilidad muscular, sobre todo en la parte inferior de la espalda y en las caderas. Estos síntomas solo aparecen cuando los niveles se mantienen muy bajos durante mucho tiempo.
La ingesta diaria recomendada para la poblacion es de 20 mcg para mujeres y 15 mcg para hombres. En las etapas temprana de la vida son 15 mcg y aumenta a 20 mcg cuando la persona alcanza los 70 años. Los productos que se mencionen como “fortificado con Vitamina D” es prudente consumirlos.
Pero sin dudas, la mayor fuente de abastecimiento de vitamina D es el Sol. Tomar Sol los días que se pueda es fundamental para prevenir los efectos más traumáticos pero también la gripe. Especialistas entienden que con 15 a 20 minutos está bien.