Reducir el tamaño de las porciones no siempre hace que el peso baje. El cuerpo se acostumbra y hace que el metabolismo se ralentice, para consumir el mínimo indispensable de calorías para funcionar. Activa el modo "Ahorro de energía", en términos tecnológicos.
Estrés
A pesar de llevar una vida equilibrada, con alimentación saludable y ejercicio frecuente, el estrés afecta el cuerpo. En estas situaciones, el cuerpo segrega una hormona llamada Cortisol que, si alcanza altos niveles, se almacena un exceso de grasa como instinto de supervivencia.
Para contrarrestar el estrés y a esta hormona, se recomienda realizar meditación, té verde y vitamina B6.
No dormir bien
No tener un descanso adecuado repercute en el peso y hasta puede predisponer a la diabetes. Según un estudio de la Universidad de Bristol, los niveles de glucosa e insulina en sangre suben debido a déficits del sueño.
Ajustarse a una dieta y no cambiar hábitos
Para bajar de peso no existen fórmulas mágicas. Comer bien durante la semana, pero excederse en los fines de semana no funciona. Tampoco sirve restringirse durante unos meses y luego volver a consumir comida "chatarra" en exceso. Los cambios deben ser de hábitos y duraderos, así la salud mejora y también, el peso.
La tiroides
Esta glándula regula la forma en la que el cuerpo utiliza la energía. Si se fabrica poca hormona o mucha (hipo e hipertiroidismo respectivamente), el peso se ve afectado. Si hay poca hormona en sangre, el metabolismo se ralentiza y se gastan menos calorías. Si hay un exceso, el metabolismo se acelera y se gastan más de lo habitual. En la primera situación se gana peso y en la segunda, se pierde.