Si ha adelgazado un poco con la dieta, es posible que haya alcanzado una "meseta", que implica que el cuerpo requiere de un ajuste de las calorías a consumir. Esta vez, deben ser menores a las del principio. Además, es fundamental hacer ejercicio físico.
Comer poco
Restringirse demasiado puede llevar a atracones, totalmente perjudiciales para la salud, como también a desórdenes alimenticios severos. Al margen de esto, tampoco se obtiene la energía necesaria, por lo que uno se sentirá demasiado cansado. Por eso, se recomienda ingerir más de 1000 calorías por día.
No duerme bien
Un estudio demostró que dormir menos de ocho horas por la noche conllevaría ingerir 559 calorías al día siguiente. Esto tiene una explicación bastante clara: la falta de sueño activa las hormonas del hambre.
Su dieta no es sostenible a largo plazo
Hay muchos planes de alimentación que son demasiado exigentes y restringidos. Es importante elegir uno que se adapte al cuerpo de cada uno y chequearlo junto a un experto. Lo mejor será que uno encuentre un modelo de alimentación ideal según las circunstancias y las necesidades corporales y dejar de pensar que las dietas "de moda" se adaptarán a nuestro organismo.
Tiene otros problemas de salud
En algunos casos, puede existir otro motivo de salud por el que no se logra el descenso de peso. Un ejemplo puede ser la prediabetes. Otros pueden sufrir problemas con la tiroides o cambios hormonales como la premenopausia.