1. Esconder los snacks, o mejor aún, no comprarlos.
Uno tiende a comer más snacks si los tiene cerca. Colocarlos en el fondo de un cajón y no verlos constantemente ayudará a no elegirlos.
2. Servir los alimentos en la cocina.
Servir las porciones en un plato en la cocina en lugar de llevarlos a otro lugar de la casa. El acceso a los alimentos es un poco menos sencillo y se evita la sobremesa
3. No hacer "multitasking" mientras se come.
Las comidas deben estar libres de distracciones: no mirar televisión, ni leer, ni revisar las redes sociales. Todo esto puede resultar en una alimentación sin sentido.
Encontrar un lugar tranquilo, libre de estímulos, y simplemente sentarse y comer. Las multitareas mientras se come hace que sea más fácil consumir mayor cantidad de alimentos sin siquiera darse cuenta. Es fundamental comer de forma consciente.
4. Distinguir el hambre de un antojo.
El hambre tiene una variedad de indicadores: fatiga, aturdimiento o un vacío que siente en la boca del estómago. En cambio, un antojo se manifiesta con una sensación de incomodidad o agitación en la boca o la cabeza. El hambre desaparece con cualquier alimento consumido, mientras que un antojo solo se satisface con el alimento particular.
Para disipar un antojo, lo ideal es distraerse: poner música, salir a caminar, llamar a un amigo. La mayoría de los antojos desaparecen en 15 o 20 minutos. El hambre no.
5. Ir a un ritmo lento.
Los científicos han encontrado que comer a un ritmo lento es una buena estrategia. El cerebro manda señales para que el tracto intestinal secrete hormonas que controlan el apetito. Si uno come demasiado rápido, no se le da tiempo al organismo de comprender que ya uno comió suficiente comida.