Tras la sanción del penalti, el seleccionador Pape Thiaw ordenó a sus jugadores abandonar el campo de juego y regresar a los vestuarios como señal de protesta, generando una imagen insólita en una final continental.
Sadio Mané fue el único futbolista senegalés que permaneció sobre el césped, mientras el encuentro se demoró alrededor de 16 minutos hasta que el resto del equipo regresó desde el túnel para reanudar el partido.
Desenlace de la Copa Africana
Finalmente, los jugadores senegaleses regresaron a la cancha y, para añadir aún más dramatismo a la noche, Brahim Díaz falló el penal, lo que llevó el encuentro al suplementario. El disparo detenido mantuvo con vida a Senegal en una final que ya había superado todos los límites de la tensión.
En el cuarto minuto del tiempo suplementario, Pape Gueye marcó el gol que puso en ventaja a Senegal y que, minutos más tarde, terminaría sellando la consagración del conjunto africano, que se proclamó campeón de la Copa Africana de Naciones por segunda vez en su historia.
Mientras los jugadores senegaleses se encontraban fuera del terreno de juego durante la protesta, se produjeron disturbios en su sector del estadio Príncipe Moulay Abdellah, con capacidad para 69.500 espectadores. Un miembro del personal de seguridad resultó herido en los enfrentamientos y debió ser retirado del campo.
Tras el encuentro, el seleccionador marroquí Walid Regragui fue crítico con lo sucedido: “Creo que hubo demasiado tiempo antes del penalti, y eso puede afectarte. Si analizamos todo lo ocurrido hoy, la imagen que ha dejado el fútbol africano es bastante vergonzosa y deshonrosa”.
Lo cierto es que Senegal terminó consagrándose campeón en una final marcada por fallos arbitrales polémicos, disturbios en las gradas y una situación insólita: un equipo que decidió no jugar durante varios minutos en plena definición continental.
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