La comparación es válida porque en la FIFA -hay un documental que se ve en Netflix por estas horas con la trama escandalosa de lo que sucedió- la opción fue o Qatar 2022 o USA 2022.
Deberá recordarse que la historia fue simultánea al triunfo de Rusia 2018 por sobre Inglaterra 2018.
Los europeístas denunciaron corrupción de los rusos y de los jeques, y en Washington DC pusieron al FBI a caminar para enviar a prisión a todos los de FIFA. El FBI es igual que la DEA: hay hijos y entenados, no jodan.
La verdad es que el Mundial 2018 en Rusia tuvo una organización excelente, nada para reprochar. Y ahora es el turno de Qatar.
Los europeístas, que financian sus equipos de fútbol emblemáticos gracias a Emirates y otros capitales árabes, quienes además pagan lo mejor de la Champions League -evento que, de lo contrario, sería un evento sin brillo, un asco, tal como lo es LaLiga hoy día-, dicen que los del Golfo Pérsico pueden seguir invirtiendo en la UEFA pero que no se les ocurra organizar un show propio.
Todo muy curioso porque los de Qatar en estos tiempos en que los rusos les han cortado a los europeos el chorro del gas natural, estos lo consiguen de los buques que llegan con GNL desde Doha.
Luego, está muy bien la acusación: Qatar fue un robo a USA. Pero quienes se quejan no investigaron cómo fue que en 1994 USA obtuvo la organización de la Copa del Mundo, un trueque misterioso entre Joao Havelange y Henry Kissinger en 1986 anunciado el 04/07/1988 (¡¡Día de la Independencia!!) por 10 votos frente a 7 de Marruecos y 2 de Brasil.
USA tenía tan poca 'tradición futbolística' como Qatar hoy día.
Por último, desde que el fútbol profesional televisado es show, las reglas son las del espectáculo. Ni hablar en tiempos en que las redes sociales marcan el ritmo de la sociedad planetaria.
Si para los premios Oscar, la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Los Angeles (California, USA), obliga a ocupar con extras las poltronas vacías durante la transmisión del evento, y nadie cuestiona por eso a la gran noche del cine ¿por qué no podrían los jeques, con ayuda de la FIFA, adaptarse a estas obligaciones propias del show business? ¿Por qué Qatar 2022 no puede tener algo de Disneyworld?
Sin embargo, con los criterios de Ortega, Penélope Cruz nunca tendría que haber festejado su premio por 'Vicky Cristina Barcelona' ni Javier Bardem el propio por 'No es país para viejos', con público 'de cartón' aplaudiendo en las gradas.
¿Por qué Qatar no merece una oportunidad tal como USA tuvo la suya en 1994 o Sudáfrica otra en 2010, donde festejó España en medio de estadios que todo el mundo sabía que serían inútiles en meses más porque lo suyo es el rugby?
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