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Wilde estaba convencido de que iba a ganar el juicio, pero una batería de abogados y testigos, junto al sensacionalismo de los medios, le jugaron en contra. El escritor sería condenado a dos años de prisión.
Lo que comenzó como una demanda por difamación se convirtió en una pesadilla para Wilde, quien sufrió el escarmiento de los medios y de la sociedad victoriana. A lo largo del proceso, sus propias declaraciones dejaron en claro su orientación sexual, y las pruebas presentadas en su contra lo dejaron sin escapatoria. Finalmente, el 27 de mayo de 1895, tras dos semanas complicadas, Oscar Wilde fue declarado culpable de "indecencia grave" y condenado a dos años de trabajos forzados en la prisión de Reading: la brillante carrera del escritor se había terminado.
El deterioro de una mente brillante
En la prisión, Oscar Wilde sufrió las duras condiciones carcelarias de aquel entonces: pocas raciones de comida, aislamiento total y la posibilidad de recibir una visita cada tres meses. Había adelgazado muchísimo y su salud tanto física como mental se vio deteriorada alarmantemente. Su único consuelo era que podía recibir ciertas comodidades que muy pocos presos tenían, como libros y material para escribir, de lo cual pudo surgir "De Profundis", una de sus prosas más sentidas, dedicada su amante, el hijo del marqués de Queensberry.
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Wilde pasó los siguientes dos años de su vida realizando trabajos forzados en las pobres condiciones carcelarias de la época. Allí, su salud física y mental se deterioraron profundamente.
El Amor se alimenta de la imaginación, que nos hace más sabios que lo que sabemos, mejores que lo que sentimos, más nobles que lo que somos; que nos capacita para ver la Vida como un todo; que es lo único que nos permite comprender a los demás en sus relaciones así reales como ideales. Sólo lo bello, y bellamente concebido, alimenta el Amor. El Amor se alimenta de la imaginación, que nos hace más sabios que lo que sabemos, mejores que lo que sentimos, más nobles que lo que somos; que nos capacita para ver la Vida como un todo; que es lo único que nos permite comprender a los demás en sus relaciones así reales como ideales. Sólo lo bello, y bellamente concebido, alimenta el Amor.
Tras pasar sus años de condena, Wilde fue liberado en 1897 aunque, arruinado y deshonrado, se exilió en París donde vivió bajo el seudónimo de Sebastian Melmoth. Su relación con su amante terminó poco después y, aislado de sus hijos y de la mayoría de sus amigos, Wilde se sumergió en la pobreza y la enfermedad en la capital francesa, donde falleció de meningitis a la edad de 46 años.
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Solo, sin amigos ni dinero, Oscar Wilde pasó sus últimos años en París donde falleció a causa de una meningitis a los 46 años.
Como tantas otras personas en el pasado, Oscar Wilde fue perseguido por su orientación sexual por una ley que sería derogada en 1956, durante el reinado de Isabel II (la misma que nombraría "Caballero" a Ian McKellen y Elton John, otras figuras públicamente homosexuales). Hoy en día, comprendimos que el amor en todas sus formas no es algo para condenar, sino más bien para celebrar. Como dijo el propio Wilde en su alegato inicial: "El amor que no se atreve a decir su nombre, y a cuenta del cual estoy aquí hoy, es precioso, está bien, es una de las formas más nobles de afecto que existen".
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